Tras dos días de "navegación forzada" el Aita Mari logró desembarcar en puerto italiano, expresó la ONG Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), la responsable del navío, que denunció que la "designación sistemática de puertos lejanos" volvió a "poner en riesgo innecesario a las personas supervivientes".
El desembarco se realizó con total normalidad durante la tarde del miércoles y estuvo supervisado por la Policía italiana. También estuvo presente personal de la Cruz Roja, que se encargó de atender a las personas rescatadas.
El rescate de los 26 inmigrantes se produjo el lunes a 40 millas al sur de la isla italiana de Lampedusa, tras el cual las autoridades italianas designaron para el desembarque el puerto de Civitaveccia (Roma), a dos días de navegación del lugar donde fueron rescatadas estas personas, que iban a la deriva de una lancha neumática pinchada en un lateral.
Según denuncia ahora SMH, esta práctica "forma parte de las medidas impuestas por el Gobierno italiano en virtud del denominado decreto Piantedosi, que busca justificar la represión que sufren las personas migrantes y criminaliza" a quienes ayudan a estas personas.
Las personas rescatadas por el Aita Mari en su mayoría son menores, proceden de zonas de conflicto y están huyendo de la violencia que sufren en sus países, que en esto caso son Somalia, Eritrea y Sudán.
Los tripulantes del buque español aseguran que estas personas sufrieron cautiverio, torturas y malos tratos a su paso por Libia y, como consecuencia, están desnutridos, deshidratados y con infecciones cutáneas derivadas de vivir en condiciones de hacinamiento.
Por otro lado, Salvamento Marítimo Humanitario denunció el "ataque" a un bote de migrantes que presenció el barco de rescate Louise Michel -financiada por el artista británico Banksy-, que asistió al Aita Mari en el rescate del lunes.
Según afirma esta ONG, un patrullero "disparó a 500 metros del bote, obligando al Louise Michel a desistir del salvamento que iba realizar".