"Será el momento de escoger el instrumento" que se use para sacar las cuentas de este año, indicó Bregeon, en una entrevista a 'Franceinfo'.
El recurso a los decretos o al artículo de la Constitución 49.3 -que evita el voto parlamentario, pero que en 2024 provocó una moción de censura por la que cayó el Gobierno de Michel Barnie- son las opciones que manejael ejecutivo de Sébastien Lecornu.
Cualquiera de los dos instrumentos expondrá al Gobierno a una moción de censura, que podría prosperar si los socialistas la apoyan.
De momento, este partido ha abierto la puerta a no tumbar al Ejecutivo, que anunció el viernes una serie de medidas para contentar a los socialistas, entre ellas la congelación del impuesto sobre la renta, la reforma de las ayudas sociales, el mantenimiento del subsidio de desempleo y la mejora de las becas de estudiantes.
Lecornu aseguró que estas concesiones no pondrán en riesgo los compromisos con Bruselas de mantener el déficit público francés por debajo del 5 % del PIB, tras haberse situado en el 5,4 % en 2024.
En su entrevista a 'Franceinfo', Bregeon calculó que las cuentas de 2026 incluyen un impuesto extraordinario a las grandes empresas por el que el Estado recaudará "unos 8.000 millones de euros".
El propio Lecornu publicó este domingo una carta en el diario económico 'Les Echos' para intentar calmar al mundo empresarial, descontento con el plan presupuestario de 2026 por no incluir una reducción de las cargas tributaria.
El Gobierno francés abdicó la semana pasada de someterse a un voto en el Parlamento consciente de su fragilidad en la Asamblea Nacional, en la que está lejos de la mayoría absoluta.
Cuando asumió como primer ministro en octubre de 2025, el antiguo ministro de Defensa había prometido que no iba a recurrir al artículo 49.3.