"La proporción de entregas a países amistosos superó el 90 % en 2025, con aproximadamente el 80 % del suministro de petróleo destinado a Asia", señaló Nóvak en un artículo publicado por la revista Política Energética.
El que fue ministro de Energía entre 2012 y 2020 explicó que "en 2021 esta proporción fue la mitad, el 40 %".
Según él, los incentivos fiscales impulsados por el gobierno ruso han ayudado a la industria a apoyar la producción en los yacimientos de difícil extracción.
Al mismo tiempo, las compañías petroleras rusas continuaron su extracción para mantener los niveles de producción nacional y la competitividad de la industria en el mercado global.
El funcionario advierte que "desde principios de año, los acontecimientos geopolíticos en Venezuela e Irán se han convertido en otra fuente de turbulencia para el mercado petrolero mundial".
Por otra parte, la proporción del suministro de gas ruso a países amistosos alcanzó el 70 %, 25 % a través de gas natural licuado (GNL).
"La diversificación sistemática de los suministros hacia el Este continúa. El año pasado, la proporción del suministro de gas a países aliados se acercó al 70%, incluyendo aproximadamente el 25% a través del GNL", afirmó.
Las autoridades rusas sostienen que dicho aumento es debido al incremento de la demanda por parte de algunos países de la Comunidad de Estados Independientes, la disminución de las exportaciones a Europa y el continuo crecimiento de envíos a China.
Según el Ministerio de Finanzas ruso, que esta misma semana estimó los presupuestos del año pasado, los ingresos por petróleo y gas cayeron un 23,8 % en comparación con el año anterior, ascendiendo a los 8,477 billones de rublos (109.000 millones de dólares).
Las autoridades rusas vinculan la disminución con la bajada de los precios del petróleo, pero también con la caída de ingresos tras las sanciones estadounidenses de noviembre contra Rosneft y Lukoil, las dos mayores petroleras rusas.
Las sanciones internacionales impuestas a Rusia a raíz de la guerra de Ucrania obligaron la reorganización de las exportaciones energéticas rusas, cuando la Unión Europea era su principal mercado
Ello mismo provocó la caída del gigante gasista ruso, Gazprom, que desde la ruptura con la UE se ha visto sumido en una crisis sin precedentes.