La corte ordenó además que el condenado sea sometido a una medida de seguimiento judicial durante ocho años, que incluye la prohibición de entrar en contacto con las víctimas, así como de difundir cualquier obra, producción audiovisual o intervención pública relacionada con estos hechos.
El tribunal también le condenó a una prohibición definitiva de entrar en territorio francés una vez cumplida su pena, y mantuvo vigente la orden de arresto emitida en su contra el 6 de marzo.
Pese a no haberse presentado en el juicio, el Tribunal Criminal de París decidió juzgarle sobre la base de un peritaje médico para evaluar la situación sanitaria de Ramadan, quien explicó su ausencia a través de su defensa en el hecho de haber sido hospitalizado en Ginebra unos días antes del comienzo del mismo.
El predicador de 63 años sufre de esclerosis múltiple.
Sin embargo, los expertos que lo examinaron a petición del Tribunal Criminal de París consideraron que la enfermedad que padece desde hace años se mantiene estable y no hay ningún signo de que haya un deterioro reciente.
Ramadan, que estaba bajo control judicial en Francia, había rechazado durante la instrucción haber violado entre 2009 y 2016 a las tres mujeres que lo denunciaron.
Las demandantes describieron relaciones sexuales particularmente brutales, que Ramadan negó inicialmente, pero que posteriormente reconoció, aunque se escudó en que fueron supuestamente consentidas.
El teólogo fue condenado anteriormente en Suiza a tres años de prisión, dos de ellos firmes, por hechos similares.