Alberto II y Charlène encabezaron delegación de los Grimaldi en misa de León XIV en Mónaco

París, 28 mar (EFE).- Varios miembros de la familia Grimaldi, con el príncipe Alberto II y su esposa, la princesa Charlène, asistieron este sábado a la misa celebrada por el papa León XIV en la Catedral de Nuestra Señora Inmaculada de Mónaco, en el marco de su histórica visita al Principado.

A la ceremonia acudieron igualmente la princesa Carolina de Mónaco, junto a sus hijos Carlota y Pierre Casiraghi, este último acompañado por su esposa, Beatrice Borromeo.

Tambuén asistieron la princesa Estefanía de Mónaco, su hijo Louis Ducruet y su esposa Marie.

La presencia de la familia principesca casi en pleno subraya el carácter excepcional de la visita del pontífice, la primera de un papa al Principado de Mónaco, y pone de relieve los estrechos vínculos históricos entre la dinastía Grimaldi y la Iglesia católica.

Esta visita sin precedentes comenzó este sábado por la mañana en el Principado de Mónaco con la llegada del papa León XIV, el primer pontífice en realizar un desplazamiento oficial al territorio. Se trata además de su primer viaje a Europa occidental desde su elección el 8 de mayo de 2025.

El acto central de la visita está previsto para la tarde, con una misa al aire libre en el Estadio Luis II, ante numerosos fieles.

Procedente de Roma, el pontífice aterrizó en helicóptero hacia las 9:00 horas de este sábado, en la víspera del Domingo de Ramos que marca el inicio de la Semana Santa. A su llegada al helipuerto, fue recibido por el príncipe Alberto II de Mónaco y su esposa sobre una alfombra roja dispuesta para la ocasión.

El papa recibió honores oficiales, incluidos veintiún cañonazos disparados desde el Fuerte Antoine del Principado, enclavado en el Mediterráneo.

La jornada continuó en el Palacio del Príncipe de Mónaco con una ceremonia de bienvenida en presencia de la familia principesca, incluidas las princesas Carolina y Estefanía, así como otros miembros de la dinastía Grimaldi.

Los hijos del príncipe Alberto y la princesa Charlène, el príncipe heredero Jacques y la princesa Gabriella, también saludaron al papa.

Tras un encuentro privado con el soberano, León XIV se dirigió a la multitud desde el balcón del palacio, en un discurso en el que denunció el creciente "abismo entre pobres y ricos" y apeló al "don de la humildad (...) en un momento histórico en el que la demostración de fuerza y ​​la lógica de la omnipotencia dañan al mundo y comprometen la paz".

Por su parte, el príncipe Alberto II de Mónaco resaltó "el anclaje católico" de Mónaco que dura más de 700 años y citó la búsqueda de la paz como uno de los combates compartidos entre el Vaticano y el Principado.

La visita del papa está siendo seguida por una multitud en las calles de Mónaco, en este día soleado de primavera.

En la víspera, el palacio principesco se iluminó con los colores del Vaticano y se izó la bandera amarilla y blanca conforme al protocolo reservado a las visitas de jefes de Estado.

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