“La reunión fue muy bien”, resumió Trump, de 79 años, en su cuenta de Truth Social, donde calificó a Lula, de 80, como un “presidente dinámico”.
El encuentro, que se alargó durante unas tres horas e incluyó un almuerzo, superó ampliamente la hora y veinte minutos inicialmente prevista. Ambos Gobiernos acordaron que sus equipos volverán a reunirse en un plazo de treinta días para avanzar en la negociación sobre aranceles.
Lula afirmó, en una posterior rueda de prensa en la embajada de Brasil en Washington, que abandona la capital estadounidense convencido de que se dio “un paso importante en la relación” bilateral.
“La buena relación es una demostración al mundo de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo”, declaró el mandatario brasileño, quien describió un ambiente distendido e incluso dijo que hubo varias bromas entre ambos. Aunque estaba previsto que los presidentes comparecieran ante la prensa en el Despacho Oval antes del encuentro -una práctica habitual que en ocasiones deriva en intercambios tensos-, esa comparecencia no se produjo a petición de Lula, quien consideró que “no tiene sentido” hablar ante los medios antes de la reunión.
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