El arranque contó con el protagonismo de Nacional, que intentó adueñarse de la posesión, ante el Sportivo Trinidense, lejos de replegarse, planteó la presión alta, utilizando el acoso en campo contrario como su principal herramienta para forzar el error y generar peligro inmediato. Fue precisamente bajo ese libreto que el “Triqui” gestó la primera gran ocasión de gol del partido. Tras un compromiso en la salida de la Academia, Sebastián Vargas ensayó un pase hacia atrás que fue interceptado por Tobías Morínigo, quien direccionó el esférico hacia la posición de Néstor Camacho, este buscó una definición sutil, pero el balón se marchó desviado.
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La postura de Trinidense encontró su recompensa a los 23 minutos, en un intento por encontrar una vía de salida clara, Juan Segundo Feilú se vio acorralado por la doble presión de Tobías Morínigo y Tomás Rayer, quien terminó arrebatándole el esférico para emprender una carrera directa con destino al arco. Ante el inminente peligro y viéndose superado, Feilú no encontró más recurso que derribar al atacante con un agarrón sobre el hombro, que terminó en una decisión determinante tras el llamado del VAR: tarjeta roja directa para el defensor de Nacional por Dogso (evitar una oportunidad manifiesta de gol, en español). La expulsión desató las protestas de los locales, que sostenían que Thomás Gutiérrez llegaba a la cobertura para cerrar la jugada; sin embargo, la revisión tecnológica fue implacable al demostrar que el central colombo-venezolano se encontraba en el costado opuesto.
La incidencia obligó a Víctor Bernay a realizar un reajuste de piezas. Apenas llegando a la media hora de juego, la “Cruz Amarilla” hizo valer la superioridad numérica con una jugada que se gestó en los pies de Luis de la Cruz, quien detectó un pasillo libre y lanzó un pase elevado y preciso al espacio para Néstor Camacho, este intentó una un toque sutil para dejar en el camino a Roberto Ramírez —quien se había reubicado como central tras la roja—. En su afán por cerrar el paso, Ramírez extendió el brazo izquierdo, ampliando el volumen de su cuerpo. El impacto del balón en la extremidad fue inevitable y el juez no dudó en señalar la pena máxima. El propio Camacho asumió la responsabilidad desde los doce pasos y, con un zurdazo cruzado a media altura.
A pesar de la desventaja en el marcador y la inferioridad numérica, el dueño de casa redobló esfuerzos y mantuvo el protagonismo del trámite, logrando que la ausencia de un hombre en el campo fuera prácticamente imperceptible. Esa rebeldía estuvo a punto de rendir frutos sobre el cierre de la primera etapa. La Academia gestó una oportunidad para igualar las acciones tras un envío de Richard Prieto, quien lanzó un centro elevado desde el sector izquierdo que por el flanco opuesto irrumpió Alexis Cañete, quien tras el reajuste táctico había pasado a cubrir el lateral. Con una aparición sorpresiva y rompiendo líneas, se lanzó con todo para el balón; aunque su definición fue algo forzada, logró cruzar el remate, que se perdió cerca del el poste derecho de Dufour.
El segundo tiempo mantuvo la misma tónica. Pese a que José Arrúa movió el banco buscando refrescar sus líneas, Trinidense nunca halló la fórmula para capitalizar el hombre de más. Por el contrario, fue Nacional el que continuó dictando el ritmo de las acciones, con una entrega física y táctica que terminó encontrando su merecida recompensa al ingresar al último cuarto de hora del partido. La jugada que devolvió la paridad se gestó por el sector izquierdo, donde Richard Prieto intentaba desbordar dentro del área rival. En su afán por frenar el avance, el defensor Armando Ruiz Díaz cometió una imprudencia al elevar el brazo e impactar en el rostro del volante tricolor, el VAR intervino para detectar la infracción y señalar la pena máxima. Ignacio Bailone se plantó frente al arco y, con un zurdazo cruzado puso el merecido empate en el marcador.
Nacional, lejos de conformarse con la paridad, mantuvo el asedio en territorio enemigo. Tras un rechazo corto de Fernando Román, el balón quedó “boyando” en el área, desatando una disputa, en la que Ignacio Bailone, se anticipó elevando su pie derecho, en ese instante, Nelson Gauto, en un intento por despejar, terminó impactando el talón del atacante en una acción de absoluta imprudencia. Nuevamente, el VAR fue protagonista para certificar la infracción y otorgar a la Academia una oportunidad desde los doce pasos. Bailone asumió una vez más la ejecución. Con una definición sutil hacia el poste derecho, logró descolocar por completo a Matías Dufour, sentenciando una remontada, en una muestra de carácter, Nacional dio vuelta el marcador con diez hombres, transformando el sufrimiento en un grito de victoria.

