La explosión en Constanza se produjo en las inmediaciones de una terminal petrolera del principal puerto rumano del mar Negro, lo que llevó a las autoridades a activar de inmediato los protocolos de emergencia.
Después de la explosión registrada a las 10.30 locales (8.30 GMT), que no provocó heridos ni daños, cerca de mil personas fueron evacuadas de forma preventiva durante unas horas de las zonas costeras, mientras la Policía estableció un perímetro de seguridad de un kilómetro.
El Ministerio de Defensa de Rumanía confirmó que el artefacto era un dron marítimo de los usados en el conflicto de Ucrania, aunque en su primera valoración no precisó su origen.
Más tarde, el Gobierno rumano explicó en un comunicado que, tras la detección de drones a la deriva en el mar Negro, contactó con las autoridades ucranianas, que confirmaron haber perdido el control de cuatro naves en la zona.
Según el Gobierno rumano, tres de los drones navales se habrían autodestruido en el mar o fuera del área portuaria, mientras que el cuarto habría alcanzado las cercanías de Constanza, donde acabó explotando tras sufrir interferencias electrónicas.
"La confirmación de estos hechos provino tanto de la parte ucraniana como de los datos obtenidos por las autoridades rumanas", concluyó Bucarest.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, llamó a la solidaridad con Rumanía y señaló que estos incidentes son consecuencia directa de la guerra de Rusia contra Ucrania.
"Una semana después de que un dron se estrellara contra un edificio de apartamentos en Galați, un dron marítimo ha llegado hoy al puerto de Constanza. Esto es una consecuencia directa de la guerra de Rusia contra Ucrania. Se está convirtiendo cada vez más en una amenaza directa para los países de nuestra frontera oriental", dijo la responsable europea en un mensaje en redes sociales.
En la misma línea, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, sostuvo que la responsabilidad última recae sobre Rusia.
La OTAN, por su parte, ha informado de que sigue la situación de cerca y en coordinación con las autoridades rumanas.
El incidente de este viernes se produce pocos días después de que a finales de mayo un dron aéreo de tipo Shahed impactara contra un bloque de viviendas en la ciudad de Galați, próxima a la frontera con Ucrania.
El suceso provocó un incendio y causó heridas a dos personas, convirtiéndose en uno de los primeros casos en los que un dron alcanza un entorno residencial fuera de Ucrania desde el inicio de la guerra en 2022.
Ambos episodios han elevado la preocupación en Rumanía, país miembro de la OTAN que comparte más de 500 kilómetros de frontera con Ucrania y que se ha visto expuesto de forma creciente a incidentes relacionados con el conflicto.
Las autoridades han reforzado la vigilancia en el litoral del mar Negro y mantienen activos los sistemas de seguimiento ante la presencia de objetos no tripulados en la zona.
El uso de drones navales se ha intensificado en los últimos meses en la guerra, especialmente por parte de Ucrania, que los emplea para atacar buques militares rusos y petroleros vinculados a la llamada "flota fantasma", utilizada por Moscú para eludir sanciones internacionales a su petróleo.
La explosión en Constanza se produce poco después de que se conociera esta semana que Grecia protestó ante Ucrania tras el hallazgo en mayo de un dron naval cargado con explosivos en una zona marina de la isla de Lefkada, en el mar Jónico.
Según los analistas griegos, la nave, cargada de explosivos, estaba preparada para atacar uno de los buques de la "flota fantasma" rusa.