El Louvre está al límite y necesita una avalancha de inversiones, alerta su nuevo director

París, 17 jun (EFE).- El Louvre está "al límite" y necesita una "avalancha de inversiones" para acometer las renovaciones que precisan sus instalaciones y equipamientos, que han llegado en buena medida al final de su vida útil, advirtió este miércoles Christophe Leribault, quien asumió la presidencia del museo en febrero pasado.

"Hoy, creo que podemos decirlo sin ambages, a pesar de su imponente majestuosidad y del compromiso cotidiano de sus equipos, es un Louvre al límite de sus capacidades", indicó Leribault en su primera comparecencia en el Senado, ante la Comisión de Cultura, tras haber reemplazado a Laurence des Cars, con la polémica por el robo de octubre pasado aún candente.

El presidente del que es el museo más visitado del mundo detalló que "sus equipamientos, sus infraestructuras llegan a fin de ciclo" y que eso supone "una encrucijada", porque "las urgencias del edificio se acumulan y hacemos frente a una avalancha de inversiones".

"Evidentemente, no es lo que gusta escuchar", admitió, y precisó que aunque se hicieron numerosos trabajos de mejora en el pasado, también hay mucho "retraso acumulado".

Leribault detalló algunas de las medidas que se pusieron en marcha tras las graves deficiencias de seguridad que quedaron en evidencia con el robo del 19 de octubre pasado, cuando fueron sustraídas ocho joyas de la Corona francesa de un valor patrimonial incalculable que no han podido ser recuperadas, a pesar de la detención de los presuntos autores materiales.

A ese suceso, que dio la vuelta al mundo, le siguió una catarata de problemas adicionales de distinta naturaleza, como inundaciones, una huelga de personal y el cierre de salas por la fragilidad de las vigas del vetusto palacio, cuyos dominios se extienden por 30 hectáreas (Jardín de las Tullerías incluido).

Las medidas que ya había lanzado su predecesora antes de dimitir incluyeron la instalación urgente de nuevas cámaras perimetrales -aunque hasta 2027 no se podrá montar una nueva red de videovigilancia, matizó Leribault- y un puesto policial en el seno del museo, entre otros.

Leribault hizo saber también al Senado de la necesidad de trasladar 10.000 vasijas griegas para poder llevar a cabo las obras de rehabilitación de una de las alas del Louvre.

Pero, más allá de las medidas de urgencia, las necesidades son grandes, y eso solo puede hacerse mediante "un gran proyecto de renovación y de adaptación", según pudo constatar tras sus primeros meses al frente del Louvre.

Para Leribault, el plan 'Louvre Renacimiento' -que había sido anunciado por el presidente francés, Emmanuel Macron, meses antes del robo, a comienzos de 2025, tras una llamada de atención de la entonces responsable del Louvre sobre la vetustez y la obsolescencia de las actuales instalaciones- "aporta esas respuestas" y permitiría mantener a la institución como "el museo más visitado del mundo".

Es un proyecto que incluye, entre otras mejoras, la apertura de una nueva entrada en el este del enorme complejo y una nueva sala para su obra más visitada, la Gioconda, para solucionar la intensa saturación de visitantes que implica su disposición actual, en la sala de los Estados.

Y es que muchos de los 9 millones de personas que acuden a él anualmente son turistas que solo van a poder ver el museo parisino una vez en su vida, y deberían poder ser "acogidos dignamente", dijo Leribault, mientras que por su parte los franceses se ven desanimados de acudir por la mala experiencia de visita que ofrece actualmente a causa de la saturación.

El proyecto de renovación está valorado en más de 1.000 millones de euros y la concesión arquitectónica de las obras fue asignada en mayo pasado al consorcio formado por STUDIOS Architecture Paris y Selldorf Architects, en colaboración con la firma de paisajismo BASE Landscape Architecture.

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