Interpol alerta sobre un "aumento drástico" de la ciberdelincuencia en Asia y Pacífico Sur

Bangkok, 17 jun (EFE).- Interpol informó este miércoles sobre un "aumento drástico" de la ciberdelincuencia en Asia y el Pacífico Sur, algo que, según alertó la Organización Internacional de Policía Criminal, supone riesgos significativos para la seguridad, la estabilidad económica y la confianza pública en los sistemas digitales.

La organización detalló en un informe que estos delitos representan el 30 % de todos los crímenes registrados a nivel nacional en más de la mitad de los países de la región, donde, en los últimos años, han proliferado redes criminales responsables de centros de estafas digitales que acumulan millones de víctimas de todo el globo.

"Asia y el Pacífico Sur albergan algunas de las economías digitales de más rápido crecimiento del mundo y, cada vez más, a algunos de los ciberdelincuentes más sofisticados", señala el escrito, que sostiene que "la disparidad en el nivel de madurez" digital de la región "crea vulnerabilidades que los actores transnacionales no tardan en explotar".

Los criminales van "desde delincuentes solitarios hasta grupos sofisticados y organizados" que, según Interpol, actúan "mediante ataques de ransomware, fraude financiero, por correo electrónico empresarial, filtraciones de datos y campañas generalizadas de malware para el robo de información".

En los centros de estafas, que han proliferado en varios países del Sudeste Asiático y son controlados por mafias -muchas de origen chino-, trabajadores, voluntariamente o engañados, ejecutan sofisticados engaños bajo coacción y en ocasiones sometidos a torturas y vejaciones, a veces hasta la muerte, según han denunciado la ONU e investigaciones independientes.

En este sentido, Interpol señaló que "los grupos del crimen organizado transnacional" han establecido "centros de estafa que, en algunos casos, se asemejan a la esclavitud moderna" con delitos que conllevan "un profundo costo humano" que trasciende "las pérdidas económicas".

La Policía Criminal reclamó "un compromiso renovado de todas las partes implicadas -fuerzas del orden, gobiernos y sector privado- para actuar de forma coordinada", después de que varios países, entre ellos Camboya, considerada uno de los epicentros de estos delitos, hayan sido señalados por organizaciones de derechos humanos por su supuesta connivencia con estas redes criminales.

Los grupos, inicialmente orientados a víctimas en China, han ampliado su alcance durante el último año hacia España y América Latina, en operaciones de carácter multimillonario.

Según diferentes investigaciones, estas redes podrían llegar a generar entre 50.000 y 70.000 millones de dólares anuales, lo que las convertiría en el motor económico más importante en la región del Mekong (Camboya, Laos, Birmania, Tailandia, Vietnam y sur de China).

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