"Siempre que un equipo más débil hace sufrir a uno más fuerte, me pongo feliz", dijo Lula en tono distendido, en una conversación con periodistas antes de una rueda de prensa concedida en Ginebra tras el final de la cumbre del G7 en la localidad francesa de Évian.
El gobernante brasileño, un amante del fútbol, recalcó que Marruecos es "el mejor equipo del grupo" de entre los rivales de la Canarinha y comentó que "todos" en Brasil están esperando que la selección gane su primer partido.
Lula concluyó advirtiendo que "cuando Brasil sale desacreditado, gana el Mundial", una situación que ocurrió en la Copa del Mundo de 1994.