Los representantes de Bélgica, Camerún, Chile, República Dominicana, Francia, Gambia, Ghana, Guinea-Conakri, Liberia, Panamá, Papúa Nueva Guinea, Perú, República del Congo (Congo-Brazzaville), Somalia y Corea del Sur firmaron la llamada 'Declaración de Mombasa' en la undécima edición de esta conferencia, que empezó este martes y acoge por primera vez un país africano.
"Reconocemos el océano mundial como una fuente compartida e irreemplazable de vida, cultura, seguridad alimentaria y oportunidades económicas. Reafirmamos nuestra responsabilidad colectiva de gestionar los ecosistemas marinos de manera sostenible y equitativa para las generaciones presentes y futuras", señala el documento conjunto.
Entre las medidas recogidas en el texto, que serán puestas en práctica "tras su adopción", se encuentran la modernización de los registros de buques, la publicación de autorizaciones de pesca y el refuerzo del intercambio de información para apoyar la aplicación de la ley y la rendición de cuentas en todos los sectores pesqueros.
Con ellas, se busca una mejor recopilación y difusión de información sobre los barcos, así como un mayor acceso a los datos pesqueros sobre la titularidad de las embarcaciones, las licencias y la actividad pesquera.
"Los océanos de todo el mundo se enfrentan a graves presiones antropogénicas derivadas de la degradación de los ecosistemas, la contaminación y otras actividades perjudiciales", declaró durante la conferencia el vicepresidente de Kenia, Kithure Kindiki.
Kindiki aseguró que su país, que no ha firmado el acuerdo, trabaja para transformar los recursos del océano Índico dentro de su jurisdicción, al mismo tiempo que trata de "empoderar" a las comunidades costeras y proteger los ecosistemas marinos "para las generaciones presentes y futuras".
La 'Declaración de Mombasa' también reconoce que las comunidades costeras, los pescadores artesanales y las economías que dependen de la vida marina soportan las "consecuencias más graves" de la pesca ilegal, que "pone en riesgo" tanto sus medios de vida como su seguridad alimentaria y la salud a largo plazo de los ecosistemas.
En el documento se estima igualmente que este tipo de prácticas cuestan hasta 50.000 millones de dólares (unos 43.100 millones de euros) anuales a la economía mundial.
"Esta iniciativa se basa en una convicción sencilla: no podremos combatir eficazmente la pesca INDNR sin una mayor transparencia y cooperación internacional. La Declaración ofrece una oportunidad importante para que los gobiernos demuestren su compromiso político con la mejora de la gobernanza pesquera", dijo la ministra delegada para el Mar y la Pesca de Francia, Catherine Chabaud.
Los países firmantes mostraron su deseo de que más países se sumen a la iniciativa antes de la próxima Conferencia Nuestro Océano, que se celebrará en la ciudad de Halifax (Canadá) en 2027.
Celebrada por primera vez en 2014 en Washington, la Conferencia Nuestro Océano, que concluye este jueves en Kenia, es un foro mundial anual de alto nivel dedicado a forjar compromisos para proteger los entornos marinos y promover economías oceánicas sostenibles.