El temblor se registró a las 23:29 hora local del martes (15:29 GMT) en el área de Dachaidan, con epicentro situado a 37,86 grados de latitud norte y 95,54 grados de longitud este y a una profundidad de 8 kilómetros, según la medición oficial del Centro de Redes Sismológicas de China.
Las autoridades locales indicaron que el epicentro se localizó a unos 15 kilómetros de la localidad de Chaidan y a tres kilómetros al noreste del punto donde el pasado 16 de junio se produjo un terremoto de magnitud 6,3, por lo que el nuevo movimiento fue clasificado preliminarmente como una réplica de aquel seísmo.
Tras el temblor, las autoridades locales activaron trabajos de comprobación de posibles daños y de revisión de riesgos en el conjunto de la prefectura, donde el movimiento se sintió de forma clara, según la información oficial.
Las primeras inspecciones no detectaron anomalías en las comunicaciones, el suministro eléctrico ni el tráfico por carretera, y tampoco se notificaron incidencias en puntos considerados sensibles, como minas, empresas químicas o áreas turísticas.
Hasta el momento, las autoridades no han recibido informes de víctimas.
El terremoto principal del 16 de junio dejó un fallecido y ocho heridos, todos ellos dados de alta tras recibir atención médica, además de unas 3.000 personas alojadas en cinco puntos de concentración habilitados para afectados.
El oeste de China, donde se encuentran las regiones autónomas del Tíbet y Xinjiang y provincias como Gansu o Qinghai, registra con frecuencia movimientos sísmicos debido a su proximidad a la zona de fricción entre las placas tectónicas de Eurasia y la India, en el Himalaya.
En muchas ocasiones, estos temblores no causan daños de importancia debido a la baja densidad de población en amplias áreas del oeste del país.