La decisión de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) de revocar las credenciales al periodista y relator del Grupo ABC Jorge “Chipi” Vera abrió un debate sobre los límites de las sanciones aplicadas por organismos deportivos internacionales.
En una entrevista con el programa Mesa con EVP, de ABC TV, el abogado Ezequiel Santagada rechazó el argumento de que la FIFA pueda actuar discrecionalmente por tratarse de una entidad privada. Sostuvo que ninguna organización está exenta de respetar los estándares internacionales de derechos humanos.
“Que la FIFA sea una entidad privada no la convierte en inmune a la violación de derechos humanos”, afirmó.
Recordó además que la organización tiene una influencia global significativa, recibe beneficios especiales en distintos países cuando organiza competiciones y ejerce un poder que trasciende el ámbito estrictamente deportivo.
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Derechos humanos y libertad de expresión
Santagada explicó que existen normas internacionales que obligan a las empresas y organizaciones transnacionales a respetar los derechos fundamentales.
Citó los Principios Rectores sobre Empresas y Derechos Humanos de las Naciones Unidas, aprobados en 2011 y posteriormente adoptados por la propia FIFA, como un marco que establece responsabilidades concretas para las entidades privadas.
También mencionó que Suiza, país donde tiene sede la FIFA, es signataria del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cuyo artículo 19 garantiza la libertad de expresión.
Según el abogado, los Estados tienen la obligación de asegurar que las empresas bajo su jurisdicción respeten esos derechos, mientras que las organizaciones deben contar con mecanismos para prevenir y remediar posibles vulneraciones.
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“El discurso que molesta también está protegido”
Uno de los puntos centrales de la crítica de Santagada se refiere a la protección que los estándares internacionales otorgan a las expresiones polémicas o incómodas.
El jurista señaló que la jurisprudencia internacional ha sido clara al establecer que la libertad de expresión no protege únicamente opiniones moderadas o aceptadas socialmente, sino también aquellas que resultan chocantes, irritantes o incluso ofensivas.
En ese contexto, sostuvo que las expresiones realizadas por Vera se produjeron en medio de un debate sobre una decisión arbitral vinculada a una regla que actualmente genera controversia en el fútbol internacional.
“Cuando se discuten cuestiones de interés público, las personas se expresan de manera vehemente y apasionada”, argumentó.
A su criterio, las declaraciones del periodista constituyeron una opinión sobre un asunto de relevancia pública y, por lo tanto, deben analizarse bajo los parámetros de protección reforzada de la libertad de expresión.
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“Le están sacando el trabajo”
Santagada consideró que el aspecto más grave del caso radica en las consecuencias prácticas de la sanción.
Afirmó que la medida no solo implica la pérdida de las acreditaciones para cubrir actividades de la FIFA, sino que además limita la posibilidad de que Vera realice comentarios o análisis relacionados con el Mundial, incluso desde Paraguay.
“En la práctica, no puede hacer absolutamente nada que tenga que ver con el Mundial. A un periodista deportivo le están sacando el trabajo”, expresó.
Para el abogado, la sanción resulta “absolutamente desproporcional” y termina afectando derechos fundamentales, al impedir que un profesional desarrolle su actividad laboral durante uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.

