Además, y según los documentos judiciales, la hija de la pareja le llegó a decir a su madre: "Papá te va a matar".
Las acusaciones de violencia doméstica a Miller por parte de su exesposa están poniendo en riesgo el escaño de Ohio para el Partido Republicano de cara a las elecciones de medio mandato que, antes de que estallara el escándalo, se daba por seguro.
El congresista Miller, que cumple su segundo mandato en el Capitolio y cuya carrera política se vio impulsada por su cercanía con el presidente, Donald Trump, ha negado todas las acusaciones y ha asegurado que su exmujer es una mentirosa, acosadora y enferma mental que padece trastorno bipolar sin tratar.
Tanto la batalla entre los excónyuges en los tribunales como las declaraciones públicas sobre el asunto se han colado en la precampaña de los comicios de medio mandato.
Los demócratas, que antes veían pocas opciones de conseguir el escaño por Ohio, se muestran ahora más optimistas, mientras crece la preocupación entre los republicanos que podrían plantearse incluso sustituir a Miller antes del 5 de agosto, fecha límite según la ley para elegir al candidato.
Las acusaciones a Miller no son las únicas de este tipo que han sacudido en los últimos meses al Congreso de Estados Unidos.
El Comité de Ética de la Cámara de Representantes investiga al congresista republicano Cory Mills por acusaciones de una mujer que denunció que la amenazaba con difundir imágenes íntimas sin su consentimiento tras romper una relación y al republicano Chuck Edwards por acusaciones de acoso sexual en su oficina.
También, el congresista demócrata Eric Swalwell renunció en abril a su escaño tras acusaciones de agresión sexual y conducta sexual inapropiada.