De forma paralela, continúan entrando en la ciudad pequeños grupos de personas por ese mismo lugar, cruzándose en su camino con los que abandonan Ceuta en dirección a Marruecos.
El aspecto de la frontera del Tarajal de esta mañana no tiene nada que ver con el del jueves, sobre todo por la presencia de militares que están reforzando el dispositivo de seguridad en las inmediaciones de la aduana fronteriza.
Según pudo comprobar EFE, esta mañana son muy pocas las personas que se han arrojado al mar, donde hay una mayor presencia de unidades de la Guardia Civil española que se han situado en el entorno del espigón.
Lo más novedoso es que muchos de los marroquíes que entraron el jueves a Ceuta han optado por regresar por sus propios medios.
"Aquí no tenemos nada que hacer, muchas vueltas para nada", dijo a EFE un joven de 25 años natural de Tetuán.
Este joven, junto con otros cuatro amigos, optó voluntariamente por salir de Ceuta, al igual que otros grupos de personas que están utilizando la playa para volver a su Marruecos.
Los que han optado por salir de Ceuta se topan de frente con otros grupos de personas que siguen entrando en la ciudad, aunque en una cifra sensiblemente inferior a las registradas en la jornada del jueves.
La crisis comenzó a principios de esta semana con la llegada a nado de jóvenes a Ceuta y desembocó el jueves en una entrada masiva por el espigón fronterizo del Tarajal.
España y Marruecos acordaron agilizar la devolución de quienes entraron irregularmente, mientras Rabat intensificó los controles en carreteras y transportes y desplegó material antidisturbios ante nuevos intentos de entrada.