Nigeria abre la campaña presidencial entre la presión económica y la inseguridad

Lagos, 19 ago (EFE).- Nigeria inició este miércoles la campaña para las elecciones presidenciales y parlamentarias del próximo 14 de enero, una contienda que pondrá a prueba la paciencia de los votantes ante el elevado costo de la vida, la inseguridad y el impacto de las reformas económicas del Gobierno.

La campaña se extenderá hasta la víspera de los comicios, según la Comisión Electoral Nacional Independiente (INEC), que advirtió contra el discurso de odio y recordó que toda propaganda debe cesar 24 horas antes de la votación.

El actual presidente, Bola Ahmed Tinubu, perseguirá la reelección con el oficialista Congreso de Todos los Progresistas (APC) defendiendo la continuidad de sus políticas internas e infraestructuras.

Frente a Tinubu competirán aspirantes de al menos 19 partidos, entre ellos el veterano Atiku Abubakar —que dejó el Partido Democrático Popular (PDP) para liderar el Congreso Democrático Africano (ADC)— y Peter Obi, quien tras recabar un apoyo juvenil amplio en 2023 se distanció del Partido Laborista para lanzar el Congreso Democrático de Nigeria (NDC).

El tradicional PDP quiere reorganizarse centrado en la inflación y la lucha contra la corrupción, en una contienda que los analistas prevén disputada entre las principales cuatro fuerzas.

La crisis económica será el tema central de los 150 días de campaña, ya que el país sufre el impacto en el costo de vida desde la eliminación del subsidio a los combustibles y la flotación del tipo de cambio en 2023.

A esto se suma la deuda externa, que según el Fondo Monetario Internacional (FMI) pasará de 51.900 millones de dólares en 2025 a 72.600 millones en 2027.

El organismo internacional advirtió de que las presiones de gasto vinculadas al aumento de la pobreza, la inseguridad alimentaria y la propia carrera electoral amenazan con ampliar el déficit fiscal e incrementar las necesidades de endeudamiento.

El próximo Ejecutivo heredará la lucha contra el bandidaje y los secuestros en el noroeste, mientras en el noreste persiste la amenaza yihadista de Boko Haram y de facciones del Estado Islámico, a lo que se suman los choques armados entre agricultores y pastores en el centro del país.

En el sureste, donde persiste la agitación separatista, las milicias continúan extrayendo petróleo de forma ilegal en el delta del Níger, mermando los ingresos estatales necesarios para atender las reformas policiales y mejorar la protección en escuelas y carreteras.

Las elecciones se celebrarán en un momento en que Nigeria intenta equilibrar las reformas con la protección social, mientras los votantes exigen resultados tangibles en materia de seguridad y calidad de vida.

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