La declaración fue presentada en rueda de prensa por el consejero federal y ministro de Justicia e Interior, Beat Jans, junto a representantes de gobiernos cantonales y municipales, como señal del compromiso común de luchar contra unos fenómenos que constituyen "una amenaza para la seguridad, la libertad y la cohesión social".
"Dividen, alimentan el miedo y socavan la confianza. La prevención nos concierne a todos: comienza desde una edad temprana, en la vida cotidiana, y resulta realmente eficaz cuando la sociedad civil, el mundo político y las instituciones de formación e investigación actúan conjuntamente", señala el texto conjunto.
El Gobierno helvético citó como ejemplos de la creciente radicalización tanto el "islamismo violento" como "comunidades 'incel' que promueven el odio a las mujeres", o grupos que difunden ideologías de extrema derecha.
Al mismo tiempo "algunos grupos violentos de extrema izquierda aprovechan grandes eventos de carácter internacional para pasar a la acción", señaló el Gobierno en un comunicado.
Algunos de estos movimientos han protagonizado hechos violentos, como ataques con arma blanca por motivos yihadistas en Morges, Lugano, Winterthur y Zúrich (este último contra un hombre judío) o el 'atentado incel' de Amriswil en 2020, cuando un hombre atacó a dos chicas adolescentes.
Desde 2019 las autoridades suizas mantienen un Plan de Acción Nacional de Lucha contra la Radicalización y el Extremismo Violento, con una dotación anual de 750.000 francos suizos (800.000 euros).