"La epidemia continúa propagándose y el ritmo al que avanza es superior al de la capacidad de respuesta desplegada", afirmó en un comunicado el presidente internacional de MSF, Javid Abdelmoneim.
Así, el brote se extiende "a un ritmo alarmante" en comunidades que ya afrontaban "conflictos armados, violencia, desplazamientos, hambre y otras emergencias sanitarias".
Sin embargo, éstas "no están recibiendo el apoyo necesario para contener la enfermedad", que, durante la última semana, ha causado muertes "a un ritmo aproximado de una cada media hora", según la ONG.
Por eso, "es urgente reforzar la formación de trabajadores sanitarios y líderes comunitarios para lograr mejoras en la detección de casos, las derivaciones y las medidas de prevención y control de infecciones", aseveró MSF.
En este sentido, "los centros de tratamiento siguen siendo esenciales para salvar vidas, pero esta respuesta necesita algo más que camas adicionales", dijo Abdelmoneim.
La organización destacó como ejemplo el campo de desplazados de Rho, en la provincia oriental de Ituri (epicentro del brote), donde líderes comunitarios han trabajado con MSF para animar a las personas con síntomas a hacerse pruebas y acceder rápidamente al aislamiento y al tratamiento.
"Conocemos nuestras comunidades y sabemos cómo llegar a nuestra gente", explicó Ezrome Kiza Lumani, líder comunitario de ese campo "superpoblado" donde viven cerca de 50.000 personas.
"Cuando llegó el ébola, no esperamos. Hablamos con las familias, escuchamos sus miedos y animamos a las personas con síntomas a buscar atención médica. Nuestro papel para detener este brote es fundamental", añadió.
Esto se hace especialmente necesario frente a la realidad de que, desde que se declaró oficialmente la epidemia, más del 60 % de las muertes por ébola en la RDC se han producido fuera de los centros de tratamiento y, a menudo, lejos de ellos.
Esto significa, alertó la ONG, que "muchas personas mueren en sus hogares o comunidades sin recibir atención médica, mientras el virus continúa propagándose antes de que los casos sean detectados".
También resulta particularmente importante en un contexto marcado por la desinformación y la desconfianza de las comunidades, que ha hecho que grupos enfurecidos hayan llegado incluso a atacar a los profesionales médicos y a los voluntarios dedicados a recoger y enterrar cuerpos de manera segura o a asaltar centros de salud.
El Gobierno congoleño elevó este viernes a 2.516 el número de muertos y a 5.290 los casos confirmados de ébola por el brote actual, que ya es el segundo más mortífero de la historia y el que más contagios ha producido en la RDC.
El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, vómitos, diarrea y hemorragias internas.