Rusia cambia a drones más rápidos e híbridos en su nueva táctica de ataques contra Ucrania

Leópolis (Ucrania), 21 ago (EFE).- En un intento por hacer más destructivos sus ataques aéreos contra Ucrania, que desde hace algún tiempo ya no son eminentemente nocturnos, Rusia incrementa el uso de drones propulsados por motores a reacción y del Banderol, un híbrido entre un misil y un vehículo aéreo no tripulado.

El uso de los drones Shahed-136, más lentos, y de los misiles de crucero Kh-101 es cada vez menos frecuente, ya que Rusia apuesta por modificaciones más baratas y rápidas, tanto para saturar las defensas aéreas ucranianas como para ahorrar recursos en medio de la presión económica provocada por la guerra.

Cada vez más drones suicidas de largo alcance lanzados por Rusia utilizan ahora propulsión a reacción y son capaces de superar los 500 kilómetros por hora, según analistas militares ucranianos y la Fuerza Aérea ucraniana.

Además de los ataques nocturnos, durante los cuales estos drones acompañan a misiles balísticos, también se lanzan de forma continua durante el día, como ocurrió la víspera en Kiev, donde dos ataques con varias horas de diferencia causaron 16 muertos.

El primer interceptor de Ucrania diseñado específicamente para este tipo de drones, el Alexa Spatium, se ha incorporado oficialmente al arsenal del país tras superar con éxito las pruebas que confirmaron su capacidad para volar a 600 kilómetros por hora y ser lanzados desde tierra en cuestión de minutos, informó el Ministerio de Defensa este viernes.

Aunque Ucrania intercepta actualmente alrededor del 90 % de los drones rusos más lentos, el país se está quedando atrás a la hora de aumentar la producción de interceptores más rápidos, señala Oleksandr Kovalenko, analista militar del Grupo de Resistencia Informativa.

También destaca el uso extensivo del Banderol, un híbrido entre dron y misil que Rusia ha empleado para dañar infraestructuras portuarias y obstaculizar las exportaciones ucranianas desde Odesa, a orillas del mar Negro.

Inspirado en los costosos misiles Kh-101, que cuestan más de 2 millones de dólares y utilizan motores diseñados específicamente para ellos, el Banderol depende de componentes electrónicos chinos importados y de piezas civiles introducidas de contrabando desde Europa y Estados Unidos, pese a las sanciones.

Como resultado, cada unidad cuesta alrededor de 100.000 dólares y pueden producirse varias decenas al mes.

Los Banderol vuelan a 600 kilómetros por hora, tienen aproximadamente el doble de potencia destructiva que los Shahed y llevan metralla para aumentar los daños, según la Fiscalía de Járkov.

Según Vladislav Vlasiuk, comisionado presidencial para la Política de Sanciones, los Banderol se utilizaron en el 80 % de los ataques contra los puertos de Odesa en julio y agosto.

También se han producido ataques en otras regiones. Un ataque contra una comisaría de policía en Zhitómir el miércoles causó tres muertos y 53 heridos. El martes, un ataque con un Banderol cerca de la estación de autobuses de Pechenihi, en Járkov, causó 10 muertos.

Con un alcance de unos 500 kilómetros, este tipo de arma puede llegar hasta Kiev.

Al recurrir a drones y sistemas híbridos más baratos y rápidos, Rusia puede acumular misiles más potentes que necesita para destruir objetivos con mayores niveles de fortificación.

La Inteligencia Militar de Ucrania (GUR) estima que Rusia dispone actualmente de más de 1.300 misiles de distintos tipos, entre ellos unos 600 misiles supersónicos Onyx, 130 misiles balísticos Iskander-M, 450 misiles de crucero Kalibr y 120 misiles hipersónicos Tsirkón.

Los ataques constantes y la perspectiva de otro invierno difícil mantienen a los ucranianos bajo una presión permanente.

Varias personas en Kiev dijeron a EFE que evalúan trasladarse de forma temporal o permanente a regiones occidentales como Leópolis, Úzhgorod e Ivano-Frankivsk, donde los precios de los alquileres y de los apartamentos continúan aumentando.

Los analistas señalan sin embargo que ninguna parte de Ucrania es completamente segura, ya que Rusia ha ampliado progresivamente el alcance y la magnitud de sus ataques, difuminando la diferencia entre el frente y las ciudades situadas en la retaguardia.

Para hacer frente a esta amenaza, Kovalenko afirma que Ucrania debe seguir desarrollando una red de defensa aérea multicapa que combine sistemas nacionales y extranjeros, interceptores y aviación.

Al mismo tiempo, Ucrania efectúa ataques asimétricos contra los eslabones más vulnerables de la economía rusa, principalmente con drones de largo alcance e invierte en el desarrollo de misiles balísticos y otros proyectiles más potentes capaces de causar mayores daños en las instalaciones rusas de producción militar.

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