Unicef alerta de que el cierre de 205 centros disparó la desnutrición infantil en Somalia

Nairobi, 21 ago (EFE).- Los recortes en la ayuda humanitaria provocaron el cierre de 205 centros de salud y nutrición en Somalia, lo que generó un aumento del 32 % en los ingresos infantiles por desnutrición aguda grave durante el primer semestre del año, advirtió este viernes la agencia de la ONU dedicada a la infancia (Unicef).

"Menos centros implican trayectos más largos para las madres y sus bebés; trayectos más largos implican un tratamiento más tardío; y un tratamiento más tardío implica enfermedades más graves y un mayor riesgo de muertes evitables", afirmó el portavoz de Unicef, James Elder, durante una intervención virtual en el Palacio de las Naciones de Ginebra.

Los recortes se realizaron en un momento en que Somalia enfrenta una sequía severa en el norte del país, así como conflictos y desplazamientos, sumado a un aumento de los costes del combustible y los fertilizantes.

Además, un fenómeno de El Niño de intensidad récord amenaza con agravar la crisis humanitaria que ya vive Somalia con graves inundaciones, cuyo punto álgido se prevé para los próximos meses.

"Es una contradicción brutal: los recursos para proteger a la infancia más vulnerable se están recortando precisamente cuando se intensifican las presiones que empujan a los niños y niñas de Somalia hacia la crisis, incluso mientras aumenta la necesidad de un apoyo generoso de los donantes", subrayó Elder.

El portavoz señaló que los recortes en salud ya han contribuido a reducir un 30 % la cobertura en los servicios sanitarios y de nutrición. En caso de continuar esta tendencia, Unicef calculó que podrían cerrar hasta 618 centros hospitalarios en todo el país.

A nivel nutricional, Elder indicó que cerca de un millón de niños y niñas menores de cinco años, adolescentes y mujeres corren el riesgo de perder el acceso a servicios de nutrición en Somalia.

"El aumento del 32 % de niños y niñas en los centros de estabilización -que mencioné antes- no se debe a que haya más niños enfermando. Se debe a que se han recortado los servicios preventivos y comunitarios de nutrición", aseguró.

"Cuando llegan a centros especializados, a menudo están mucho más gravemente enfermos. Y, desde luego, su tratamiento es más costoso", agregó.

De acuerdo con números de la agencia para la infancia de la ONU este año, se prevé en Somalia que cerca de 1,9 millones de niños y niñas se vean afectados por la desnutrición, incluidos casi medio millón con desnutrición aguda grave.

Previo a los recortes, entre 2021 y 2025, Unicef apoyó los ingresos hospitalarios de 2,25 millones de infantes con desnutrición aguda grave y el año pasado, la tasa de recuperación fue del 97,6 %.

"Tenemos los programas. Tenemos los aliados. Lo que falta es financiación", remarcó el portavoz de Unicef.

El Gobierno Federal de Somalia declaró la emergencia por sequía en noviembre de 2025, la primera declaración de este tipo desde que evitó por poco la hambruna en 2022.

Diferentes ONG han alertado de que Somalia se enfrenta a otro desastre alimentario quince años después de sufrir una de sus peores hambrunas, que causó en 2011 casi 260.000 muertos, la mitad de ellos niños.

Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra.

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