La herramienta, denominada Observatorio Internacional de Resiliencia a la Sequía (IDRO), centraliza información científica en cuatro áreas -entorno natural, economías, entorno construido y comunidades-, para ofrecer una imagen multidimensional de cómo gestiona cada país este riesgo.
Así, mediante mapas interactivos y visualizaciones, los gobiernos y técnicos pueden explorar más fácilmente esos datos, identificar puntos débiles y fijar prioridades a la hora de diseñar políticas de prevención.
Impulsada por España y Senegal, como copresidentes de la IDRA, el proyecto tiene por objetivo "dar a los responsables de decisiones mejor información, evidencia sólida y herramientas prácticas para pasar de la gestión reactiva de crisis a la resiliencia proactiva", según enfatizó hoy en la presentación la directora general de Biodiversidad, Bosques y Desertificación de España, María Jesús Rodríguez de Sancho.
Edgar Gutiérrez-Espeleta, consultor de políticas de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) que asesora en el desarrollo de la herramienta, explicó que el índice convierte un conjunto de datos fragmentado en una medida comparable de la capacidad de un país para hacer frente a la sequía, antes de que se convierta en un desastre.
El índice crea "un punto de referencia común" que permite a los gobiernos comparar su resiliencia en el tiempo, según Gutiérrez-Espeleta, quien lo comparó con el "lenguaje compartido" creado por el Índice de Desarrollo Humano.
Andrea Toreti, científica de la Comisión Europea y responsable del Observatorio de Sequía Copernicus, señaló la necesidad de que los métodos y estrategias evolucionen ante un fenómeno "cada vez más complejo" en las próximas décadas.
El índice, cuya primera fase se presentó en la COP16 de 2024 en Riad (Arabia Saudí), ha sido diseñado con la colaboración de expertos del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea, el Monitor Nacional de Sequía de Estados Unidos, la Organización Meteorológica Mundial y el Centro de Ecosistemas y Arquitectura de la Universidad de Yale.
La sequía, que según la ONU ha aumentado un 30 % desde el año 2000, ha centralizado la atención de la jornada de hoy al acoger también un diálogo ministerial sobre Resiliencia a la Sequía, con intervenciones de ministros y altos representantes de decenas de países, así como el lanzamiento del Fondo de Inversión para la Resiliencia a la Sequía (DRIF).
Otros frentes que abarca esta cumbre son la desertificación y la degradación de tierras, que ya afecta al 40 % del terreno del planeta, con Asia Oriental y Central y América Latina y el Caribe como las regiones más golpeadas en términos relativos.