La reunión para "el retorno al orden y el restablecimiento de la seguridad", calificada de "estratégica", fue convocada por el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Patrick Pélissier, y en ella participaron también el director general de la Policía Nacional de Haití (PNH), Vladimir Paraison, el comandante de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por sus siglas en inglés), Erdenebat Batsuuri, y el ministro de Defensa, Mario Andresol, entre otros.
Sin embargo, muchas de las críticas se centraron precisamente en la labor de las fuerzas de seguridad, como denunció el director ejecutivo de la ONG Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (Rnddh), Pierre Espérance.
El director de Rnddh, interviniendo en la matinal de la radio haitiana 'Magik9' este miércoles, reveló que en el momento del ataque perpetrado por las bandas contra la comuna de Kenscoff, al sur de Puerto Príncipe, ningún vehículo blindado de las fuerzas del orden se encontraba en la comuna.
Según Espérance, el único vehículo blindado del que disponía la PNH en la localidad donde se produjo el ataque, que patrullaba cerca del subcomisariado, había sido retirado una semana antes del ataque.
"Las autoridades tienen su responsabilidad en lo que ocurre, pues los bandidos habían lanzado amenazas a través de las redes sociales, mostrando su intención de atacar el centro de Kenscoff", declaró Espérance, quien subrayó que los únicos blindados presentes en dicha población estaban destinados a la seguridad personal de ciertos miembros del gobierno.
Según él, el reciente ataque en Kenscoff dejó 45 muertos, dos menos que los señalados por la ONU, pero reconoció que el balance podría ser mayor. También informó de ocho edificios incendiados y reveló además que miembros de la población fueron secuestrados por los bandas armadas y mantenidos como rehenes.
Hasta ahora no se tienen noticias de las más de 60 personas retenidas como rehenes por el jefe de la banda de Kenscoff, conocido como Izo 2, quien amenaza con matarlas en caso de que una respuesta policial cause víctimas entre sus filas.
Además unas 2.647 personas —equivalentes a 702 hogares— fueron desplazadas debido a la masacre de este lunes, de las cuales la mayoría (77 %) encontró refugio en familias de acogida en la comuna vecina de Pétion-Ville, mientras que el 23 % restante se instaló en tres sitios, uno existente antes de la violencia y dos creados tras lo sucedido, de acuerdo con un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
La Dirección General de la PNH exige a la Dirección Central de la Policía Judicial (DCPJ) una investigación exhaustiva sobre las circunstancias de estos ataques, especialmente sobre cómo los atacantes lograron entrar en el centro de Kenscoff en la noche del 23 al 24 de agosto.
"Esta investigación debe permitir al Alto Mando de la PNH establecer la verdad —ya sea complicidad o negligencia— e identificar a todas las personas implicadas, a fin de determinar responsabilidades y tomar las medidas legales apropiadas", señaló la Dirección General en un comunicado.
Según datos de la ONU actualizados esta semana, la violencia en Haití causó en los primeros seis meses del año al menos 3.050 muertos y 1.401 heridos.