En una entrevista con Radio Francia Internacional (RFI) difundida este miércoles, Pillay mantuvo que la comunidad internacional dispone de instrumentos para intervenir, pero que no los ha utilizado en Gaza debido, en su opinión, al apoyo de Estados Unidos a Israel.
"Estoy decepcionada por el fracaso de la comunidad internacional", confesó Pillay, ex alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y expresidenta del Tribunal Penal Internacional para Ruanda.
La jurista presidió una comisión de investigación independiente de la ONU que concluyó en un informe publicado en 2025 que Israel había cometido genocidio en la Franja de Gaza. Pillay sostuvo que se basaron en pruebas y en una metodología similar a la de un tribunal, aunque la comisión no tenía competencias judiciales.
La investigación examinó testimonios sobre el terreno y declaraciones de altos cargos israelíes, incluido el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el entonces ministro de Defensa Yoav Gallant, y encontró pruebas de la intención específica requerida para determinar la existencia de genocidio, aseguró.
Igual de tajante se expresó Pillay al calificar de "ilegal y totalmente inaceptable" la imposición de sanciones estadounidenses contra la CPI, anunciadas horas después de que se conociera su galardón.
Afirmó que las medidas buscan impedir que el tribunal cumpla su mandato de investigar y enjuiciar delitos graves. La CPI ha sido objeto de presiones por sus investigaciones y por las órdenes de arresto emitidas contra Netanyahu y Gallant por presuntos crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad en Gaza.
La Nobel de la Paz pidió asimismo a todos los países miembros del Estatuto de Roma que cumplan sus obligaciones de arrestar y entregar a los sospechosos reclamados por el tribunal.
"La justicia internacional y la lucha contra la impunidad por los crímenes graves no deben ser selectivas", dijo.
En este sentido, criticó el uso del derecho de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU y defendió una reforma del organismo para reducir la capacidad de las grandes potencias de protegerse a sí mismas y a sus aliados.
Pillay, que presidió el tribunal encargado de juzgar los crímenes cometidos durante el genocidio de 1994 en Ruanda, afirmó que la comunidad internacional debe actuar antes de que se produzcan matanzas masivas.
"La comunidad internacional debería hacer más para prevenir el genocidio", afirmó, tras recordar que alrededor de 800.000 personas fueron asesinadas durante el genocidio de Ruanda en unos 100 días y sostuvo que la presencia de las Naciones Unidas y de fuerzas de paz no impidió la tragedia.
La sudafricana también destacó que las sanciones y los boicots internacionales contribuyeron al fin del apartheid en su país y mantuvo que esos instrumentos pueden utilizarse para responder a otras crisis.
Entre sus prioridades actuales, Pillay citó la lucha contra la violencia hacia las mujeres y la desigualdad de género, así como el apoyo a la iniciativa para que una mujer ocupe por primera vez el cargo de secretaria general de las Naciones Unidas.
"En casi 100 años de historia nunca hemos tenido una mujer secretaria general. ¿Y por qué? No hay otra explicación que la discriminación de género", concluyó.