El líder, el brief y el prompt vs. las alucinaciones

Los procesos de la comunicación, de la codificación a la decodificación Freepik

Tres escenarios distintos, un mismo problema: no sabemos comunicar lo que queremos del otro. La brecha entre la codificación y la decodificación.

Hay una pregunta que los profesionales de la comunicación llevamos años haciéndonos, aunque rara vez en voz alta: ¿por qué el otro no entendió lo que yo quería? La respuesta, incómoda como pocas, casi siempre apunta al mismo lugar: el problema no estuvo en quien recibió el mensaje, sino en quien lo formuló (codificación del mensaje).

Ocurre en la reunión de staff cuando el líder da una instrucción que le parece obvia y recibe, días después, un resultado que no se parece en nada a lo que buscaba. Ocurre en la agencia de comunicación cuando el cliente entrega un brief lleno de intenciones vagas y adjetivos ambiciosos. Y ocurre hoy cuando le pedimos algo a la inteligencia artificial y el resultado nos decepciona (alucinaciones). En los tres casos, el denominador común es el mismo: nadie enseñó a esa persona a comunicar efectivamente.

El líder

En las organizaciones, la instrucción mal formulada es una epidemia silenciosa. Los líderes asumen que su equipo comparte el mismo contexto, los mismos supuestos, la misma imagen mental del resultado esperado o el enfoque del problema. Piden “algo creativo”, “un informe completo” o “resolver el tema cuanto antes” sin definir qué significa creativo, cuánto es completo ni cuándo es cuanto antes.

El equipo, con la mejor voluntad, trabaja sobre lo que interpretó. Y la brecha entre lo que se pidió y lo que se entregó no es un problema de gestión: es un problema de comunicación.

El brief

En el mundo de la comunicación, este problema tiene nombre propio: el briefing. Es el documento que orienta el trabajo estratégico y creativo y que, cuando está bien construido, define el problema, describe al público, establece el tono y delimita los criterios de éxito.

Una agencia con un brief claro puede hacer maravillas. Una agencia con un brief confuso puede trabajar semanas en la dirección equivocada, gastando tiempo y dinero, para entregar lo que el cliente no quería. El brief no es burocracia: es respeto por el tiempo ajeno y por el propio resultado.

El promt

Hoy, en plena era de la inteligencia artificial el problema es: el prompt. Es la instrucción a la IA para que genere texto, imágenes o análisis. Y aunque el contexto es distinto, la lógica es idéntica: la calidad de lo que recibes depende directamente de la calidad de lo que pides. Un prompt vago produce resultados genéricos. Un prompt preciso, con contexto, data, objetivo y tono definidos, produce algo útil.

La codificación y decodificación

Lo verdaderamente revelador es que el prompt, el brief, la instrucción al equipo, nos obliga a externalizar lo que está en nuestra mente. Y ese proceso es brutalmente honesto. Cuando intentas escribir una instrucción detallada, descubres que tu idea era más nebulosa de lo que creías. Que asumías cosas que nadie más podía saber.

Los buenos resultados pertenecen a quienes saben comunicar efectivamente. No a los que hablan más fuerte ni más ni a los que usen más tecnología, sino a los que traducir el pensamiento en palabras con precisión. Saber comunicar lo que queremos del otro, sea una persona o una máquina, no es un talento innato. Es una disciplina.

Cómo contrarrestar las alucinaciones

01 CON TU EQUIPO

Define el resultado antes de delegar, describe el entregable, el plazo y los criterios.

02 EN TU BRIEF

Un problema bien definido es medio trabajo resuelto

03 EN TU PROMPT

Dale contexto, datos, rol y formato desde el inicio

*Consultor en comunicación

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