El 9 de octubre de 2021, Haylee Carolina Acevedo Yunis, hija del entonces gobernador de Amambay, Ronald Acevedo; el presunto narco Osmar Vicente Álvarez Grance, y las brasileñas Rhannye Jamilly Borges de Oliveira y Kaline Reinoso de Oliveira, fueron víctimas fatales de un atentado en Pedro Juan Caballero.
Los acusados por el sicariato fueron Julio César Centurión Cantaluppi, Diego Alexi Vázquez Martínez, alias Burro’i y Derlis Javier López Arce, quienes hoy fueron condenados.
El fiscal Juan Ramón Sandoval había solicitado una pena de 30 años de prisión más 10 años de medida de seguridad para los dos primeros, mientras que para el último, quien habría actuado como “campana”, 23 años y otros seis más como medida de seguridad.
A los tres enjuiciados se les atribuían los tipos penales de homicidio doloso, lesión grave, asociación criminal y detentación de armas de fuego.
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Sicarios fueron condenados a la pena máxima
Este lunes, el Tribunal de Sentencia Especializado en Crimen Organizado que preside el juez Federico Rojas e integran María Luz Martínez y Dina Marchuk, determinó condenar a los tres acusados con las respectivas penas solicitadas por el Ministerio Público.
Al respecto, el fiscal Sandoval apuntó que el Tribunal comprobó “cada uno de los aspectos” que los investigadores tenían como hipótesis sobre el caso.
Asimismo, citó que Osmar Vicente Álvarez Grance era el objetivo del atentado, mientras que las otras personas que perdieron la vida en el ataque fueron víctimas colaterales.
Inclusive confirmó que logró “establecer” que el sicariato fue por una disputa por territorios destinados a la venta de drogas, esto mediante el trabajo investigativo y fuentes de inteligencia con la Policía Nacional. “Más que conforme; es lo que solicitamos”, mencionó el agente que representaba a la Fiscalía en el caso.
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El cuádruple homicidio
Los tres sicarios habían matado con 107 tiros a Osmar Vicente Álvarez Grance, alias Bebeto, sindicado como narcotraficante de la zona de Pedro Juan Caballero.
El ataque se perpetró cuando las mencionadas víctimas fatales salían de una fiesta y mientras abordaban una camioneta Chevrolet Trailblazer blanca. En el hecho también resultaron heridos otros tres jóvenes.
Los matones usaron dos fusiles presuntamente AK-47 calibres 7.62, que se dispararon 57 veces, y un fusil aparentemente AR-15 calibre 5.56, que hizo 50 tiros, según las vainas recogidas en la escena.
Como se mencionaba, el verdadero objetivo de los matones era Bebeto, quien acusó la mayor parte de los disparos. Según las informaciones de la época, una vez que ya estaba tirado en el suelo, uno de los asesinos se acercó y descargó otra ronda contra su cabeza.
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