Nuevo jefe de Gabinete de Peña admite lentitud en los resultados del Gobierno

Javier Giménez, nuevo jefe de Gabinete de la Presidencia.

El nuevo jefe de Gabinete, Javier Giménez, reconoció que los avances del Gobierno son “lentos” y que su tarea será “empujarlos” para que la ciudadanía sienta mejoras. Defendió el libre mercado como vía para bajar precios y justificó la reforma de la caja fiscal ante un déficit que —según afirmó— podría tornarse inmanejable en cinco años.

Javier Giménez, designado este martes como nuevo jefe de Gabinete de la Presidencia, admitió que los resultados económicos no se perciben con la rapidez que reclama la ciudadanía. “Es un proceso lento, no es tan rápido”, sostuvo, al tiempo de pedir que se “aguante el modelo”.

El funcionario insistió en que la única forma de reducir el precio de los alimentos es fomentar la competencia y el libre mercado. Según explicó, la estrategia pasa por incorporar más actores que produzcan o importen, de modo que haya “más jugadores en la cancha” compitiendo en las góndolas.

No obstante, reconoció que la transición genera tensiones. Puso como ejemplo el caso de las verduras y hortalizas: tras el mayor control al contrabando y el “sinceramiento” de precios en Argentina, el mercado local quedó expuesto a incrementos temporales hasta que los productores nacionales logren invertir y ampliar su oferta.

El problema, admitió, es estructural: productores no formalizados, acceso limitado al crédito productivo y financiamiento concentrado en el consumo. “Es un proceso largo”, reiteró, dejando en claro que los efectos positivos —si llegan— no serán inmediatos.

Mientras tanto, el Gobierno se apoya en el dato de crecimiento económico del 6,5%. Sin embargo, el propio jefe de Gabinete reconoció que algunos resultados “son lentos” y que su función será acelerar su materialización.

Caja fiscal: reforma con resistencia

En cuanto al proyecto de reforma de la caja fiscal, Giménez defendió la iniciativa y destacó que ya cuenta con media sanción en Diputados. Argumentó que el déficit anual ronda los US$ 380 millones y que crece en casi US$ 100 millones por año.

De mantenerse la tendencia, advirtió, en cinco años el rojo podría alcanzar los US$ 1.000 millones anuales, comprometiendo seriamente las finanzas públicas.

El funcionario aseguró que el Gobierno optó por “enfrentar el problema” en lugar de postergarlo para la siguiente administración. No obstante, admitió la existencia de resistencia, especialmente de personas próximas a jubilarse que verían modificadas las reglas.

Habló de la necesidad de “empatía” y de convencer a los sectores afectados, aunque dejó en claro que la administración está decidida a avanzar. “Es un acuerdo que hay que hacer”, afirmó.

Giménez sostuvo que ningún gobierno anterior quiso abordar el problema estructural de la caja fiscal y reivindicó el “mérito” de asumir el costo político. Sin embargo, su propio diagnóstico —procesos largos, ajustes inevitables y necesidad de paciencia— revela que el Ejecutivo enfrenta el desafío de sostener respaldo social en un escenario donde los beneficios prometidos aún no se sienten en el bolsillo.

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