El diario, que cita fuentes de altos funcionarios del Pentágono, asegura que las fuerzas de seguridad afganas corren el riesgo de verse abrumadas por los talibanes, una vez que las tropas estadounidenses se retiren del país.
Por ello, está considerando solicitar autorización para llevar a cabo ataques aéreos para apoyar a los afganos si Kabul u otra ciudad importante está en peligro de caer en manos de los talibanes, lo que podría introducir "flexibilidad" en el plan del presidente Joe Biden para poner fin a la presencia militar de Estados Unidos en ese país.
Biden y sus principales asesores de seguridad nacional habían sugerido anteriormente que, una vez que las tropas estadounidenses abandonaran Afganistán, el apoyo aéreo también terminaría, con la excepción de los ataques dirigidos a grupos terroristas que podrían perjudicar los intereses estadounidenses, cita el diario.
Pero los oficiales militares estadounidenses debaten ahora cómo podrían responder si la rápida retirada conlleva consecuencias con importantes implicaciones para la seguridad nacional.
Aún no se han tomado decisiones, reiteraron las fuentes al rotativo. Pero agregaron que una opción sería recomendar que aviones de combate o drones armados estadounidenses intervengan en una crisis extraordinaria, como la posible caída de Kabul, la capital afgana, o un asedio que ponga en riesgo las embajadas estadounidenses y de países aliados, así como a ciudadanos norteamericanos.
No obstante, cualquier ataque aéreo adicional requeriría la aprobación del presidente Biden y ese apoyo aéreo sería difícil de mantener durante un período prolongado debido al enorme esfuerzo logístico que sería necesario, subraya The New York Times.
Estados Unidos prevé dejar todas sus bases aéreas en Afganistán el próximo mes de julio y lo más probable es que cualquier hipotético ataque aéreo tenga que ser lanzado desde bases en el Golfo Pérsico.
El hecho de que el Pentágono estudie estas opciones pone de manifiesto el grado de preocupación de Washington sobre la capacidad de las fuerzas armadas de Afganistán para contener a los talibanes y mantener el control de Kabul, Kandahar y otros centros de población.
Tampoco está resuelto cómo las tropas estadounidenses llevarán a cabo misiones antiterroristas para evitar que Al Qaeda y otros grupos terroristas reconstruyan su presencia en Afganistán.
Con el Pentágono listo para concluir la retirada de las tropas estadounidenses a principios de julio, se supone que el ejército afgano, creado, entrenado y equipado a la imagen del ejército estadounidense, comenzará a defender el país por su cuenta.