Por ejemplo, Barcelona, en la costa mediterránea del noreste de España, impuso para este 2026 una tasa de 4 euros para las pernoctaciones en cualquier alojamiento de la ciudad, excepto en hoteles de cinco estrellas, donde el impuesto se eleva a 15 euros.
Venecia, la famosa ciudad construida sobre el agua en Italia, tendrá un ticket obligatorio para acceder a ella durante 60 días de 2026, desde el 3 de abril hasta el 26 de julio, en horario de 8:30 a 16:00 horas. Está establecido en 10 euros o en 5 con reserva anticipada.
Otro ejemplo es Grecia, donde los hoteles cobran entre 1,50 euros y 10 euros por noche según su categoría.
Además, desde julio de 2025, se impone una tasa de sostenibilidad a los pasajeros de cruceros, con recargos de hasta 20 euros por persona en las populares islas de Santorini y Mykonos durante la temporada alta, de junio a septiembre.
Creta, la mayor isla griega, también sufre los efectos del turismo masivo.
Su "gran reto" es "no destruir el futuro del turismo", según afirmó Kyriakos Kotsilou, el viceministro de Turismo de Creta, en una entrevista con EFE en la Feria Internacional de Turismo (Fitur), celebrada en Madrid esta semana.
"Los próximos años serán años de retos, porque Creta, Grecia y el Mediterráneo, que es, como saben, el continente del turismo mundial, deben mantener la autenticidad", afirmó el viceministro al ser preguntado por su visión sobre el turismo masivo en la isla.
Kotsilou reconoció que no se sienten "cómodos con el turismo de masas" y que Creta tiene la capacidad de "ofrecer diversidad", gracias a las diferentes actividades que ofrece.
Esta isla griega, la quinta mayor del Mediterráneo, recibió en 2025 alrededor de 7 millones de turistas, según informó Kotsilou, lo que supone el 17 % del total de los que llegan normalmente a Grecia, unos 37 millones anuales.
"La parte norte es la zona hotelera, la zona de lujo para las multitudes; el sur es alternativo y encantador y, al mismo tiempo, el interior ofrece la posibilidad de descubrir montañas, esquí, senderismo, cascadas...", explicó Kotsilou, a quien le gustaría "difundir el turismo en el tiempo, el espacio y la forma".
La gente llega a Creta con expectativas, afirmó el viceministro griego, y "se encuentra con destinos tan concurridos que le decepcionan. Y ya se sabe, cuando algo está tan concurrido, deja de ser increíble".
Por ello, su plan para regular el turismo de masas es financiar el "turismo alternativo" para que los turistas puedan repartirse por todo el territorio y poder "mirar al futuro y decir '¿Sabes?, (Creta) se ha conservado a lo largo de los años y no se ha convertido en un complejo turístico masivo'".
No obstante, Kotsilou recalcó que siguen invirtiendo en la demanda, pero manteniendo su "autenticidad y la forma en que el futuro envejece".