Es un latiguillo en el mundo político paraguayo decir que el Partido Colorado tiene la capacidad de ser al mismo tiempo oficialismo y oposición. Actualmente, la cuestión está más concentrada aún. No es ya el partido, sino el cartismo, por sí solo, que acapara el poder y se da el lujo de criticar la gestión presidencial.
En una entrevista reciente, el presidente del Senado, Basilio “Bachi” Núñez, médico de profesión, se refirió a la huelga de sus colegas del sector público, diciendo que la medicina es un “apostolado” y que un médico que atiende, por ejemplo, a un paciente pediátrico no debería renunciar intempestivamente.
El caso del exsenador Hernán Rivas, al que el oficialismo puso en su momento como representante ante el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados sabiendo que no reunía las mínimas condiciones para ocupar ese cargo, desnuda como ninguno el manejo arbitrario y dictatorial del cartismo en la administración actual del Estado.
Hay distintas versiones sobre cómo logró la administración de Santiago Peña que el Gobierno de los Estados Unidos levantara las sanciones políticas y económicas que le habían aplicado a su único líder, Horacio Cartes, y que le permitieron recientemente recuperar su visa y viajar de nuevo a ese país.
