Espionaje; una palabra ‘imán’

El caso de Edward Snowden, a quien Estados Unidos busca extraditar por haber filtrado datos de espionaje, levantó una polvareda mediática tonta sobre algo de lo que se sabía siempre, pero que ahora solo tuvo una confirmación con documentos.

La palabra tiene poder. Asistí una vez, en Madrid, a una clase magistral de un renombrado periodista español quien sin tapujos dijo que para vender conferencias ponía la palabra “encrucijada” en el título. Atraía a más gente, aunque la temática era siempre similar. Así pues todas sus conferencias quedaban con este nombre: “La encrucijada del periodismo digital en la era del impreso”(o viceversa) o “La encrucijada del periodismo en tiempos de crisis”. Siempre tenía inscriptos, por supuesto.

Les voy a contar algo: cuando uno coloca en un título la palabra espionaje, los clics de los lectores aumentan. Si la palabra espionaje va acompañada de cualquiera de las conjugaciones del verbo revelar, los clics aumentan más. Las lecturas en los impresos se detienen. Es un instinto natural del ser humano por saber lo que en teoría es secreto.

Pero ya nada es secreto.

Edward Snowden fue la fuente que utilizó el periódico inglés The Guardian para destapar un caso de espionaje que involucraba a una empresa de telefonía estadounidense (Verizon) y el Gobierno de los Estados Unidos.

Snowden trabajaba para la NSA, la agencia de seguridad de los Estados Unidos (que no es la misma que la de inteligencia, que es la CIA).

Estados Unidos espía todo el día desde hace décadas. Es algo sabido. Es más, todos somos cómplices. La mayoría de nosotros vendemos nuestros datos cuando abrimos una cuenta de correo electrónico. Google, Facebook, Twitter, son dueños de nuestras informaciones. Categorizan todo por preferencia. Para las multinacionales, somos solo un número más.

Me fascinan las novelas de espías. El mismo James Bond surge como uno del MI6 británico, pero ¿cuántos más hay? Frederick Forsyth, Tom Clancy, Le Carré, experto en la Guerra Fría.

El problema es que la gente cree que esto terminó. No es así. Cada día hay más informantes. Y esto no ocurre solo en países de “derecha”. No es una guerra de “derecha” e “izquierda”, aunque se la maneje como tal.

Venezuela tiene informantes en Cuba. Cuba tiene informantes en Venezuela. Estados Unidos espía en países de América Latina, en Europa, etc. Cada país lo hace donde quiere y donde puede. La noticia sería que no lo haga.

No justifico el espionaje ni el robo atroz que hacen empresas y anónimos con nuestras vidas, para beneficio político o empresarial; simplemente quiero destacar que todos somos chantajeados día a día, por información.  

 

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