Qué es un meteotsunami
Un meteotsunami es una serie de olas de tipo similar a las de un tsunami, pero generadas por fenómenos meteorológicos y no por terremotos, deslizamientos de tierra o erupciones volcánicas. Su nombre combina “meteoro” (atmósfera) y “tsunami” (ola de puerto, en japonés).
En términos físicos, un meteotsunami es una oscilación rápida del nivel del mar producida por cambios bruscos de presión atmosférica y viento. Estas perturbaciones viajan sobre la superficie del agua y, si se sincronizan con la velocidad de propagación de las olas en una zona concreta, pueden amplificarse hasta alcanzar alturas de hasta varios metros.
Visualmente, para quien está en la costa, un meteotsunami puede parecer una súbita marea muy rápida: el mar se retira y regresa en minutos, con corrientes intensas en puertos, ensenadas y bahías.
Esa rapidez —más que la altura— es lo que convierte al fenómeno en un riesgo para bañistas, pequeñas embarcaciones e infraestructuras costeras.
Cómo se forma un meteotsunami
La clave para entender qué es un meteotsunami está en la relación entre atmósfera y océano. El mecanismo suele seguir tres pasos:
- Perturbación atmosférica. Tormentas intensas, líneas de turbonada, frentes fríos muy activos o saltos de presión asociados a cumulonimbos generan ondas de presión y ráfagas de viento que se desplazan sobre el mar o grandes lagos.
- Acoplamiento con el agua. Si la velocidad de esa perturbación atmosférica coincide (o se aproxima mucho) a la velocidad natural de las ondas en el agua, se produce lo que los oceanógrafos denominan resonancia de Proudman: la energía se transfiere de forma eficiente de la atmósfera al océano, amplificando la ola.
- Amplificación en la costa. La forma del fondo marino y el diseño natural o artificial de la costa (bahías estrechas, puertos alargados, canales) pueden reforzar aún más la oscilación del nivel del mar. En algunas dársenas, el meteotsunami puede entrar en “modo resonante”, rebotando varias veces y prolongando el episodio durante horas.
No todos los episodios de presión brusca dan lugar a un meteotsunami: es necesario que se alineen la intensidad de la tormenta, su velocidad de desplazamiento, la profundidad del agua y la geometría de la costa.
Dónde se registran meteotsunamis
Aunque el término ha ganado notoriedad en las últimas décadas, los meteotsunamis son fenómenos conocidos desde hace siglos bajo nombres locales.
En el Mediterráneo occidental, las “rissagas” de Ciutadella (Menorca, España) son uno de los ejemplos más estudiados. En este estrecho puerto natural, el nivel del agua puede oscilar varios metros en menos de una hora, causando daños recurrentes a embarcaciones y pantalanes.
En el Adriático, especialmente en la costa de Croacia, se registran fenómenos similares conocidos como šćiga.
En Japón, la bahía de Nagasaki ha sufrido episodios comparables, documentados históricamente como olas repentinas sin origen sísmico.
El fenómeno no se limita a mares semi-cerrados. En la costa atlántica de Estados Unidos, meteotsunamis han sido identificados en Nueva Jersey, Florida y la bahía de Chesapeake. Incluso en los Grandes Lagos, como el lago Michigan o el lago Erie, se han observado oscilaciones rápidas del nivel del agua vinculadas a tormentas severas.
La percepción de que hay más meteotsunamis hoy que hace unas décadas se debe en parte a una mejor instrumentación: mareógrafos costeros de alta resolución, boyas, radares meteorológicos y redes de ciencia ciudadana permiten identificar episodios que antes pasaban inadvertidos o se atribuían a “mareas raras”.
Diferencia entre meteotsunami, tsunami y mar de fondo
La expresión “mini-tsunami” que a veces se utiliza en medios resulta confusa. Aunque el aspecto visual pueda recordar al de un tsunami, la causa y el contexto son distintos.
- Tsunami: lo genera principalmente un terremoto submarino que desplaza grandes volúmenes de agua. La energía involucrada es mucho mayor y el alcance puede ser oceánico, con olas que cruzan miles de kilómetros.
- Meteotsunami: lo causa la atmósfera: cambios de presión y viento asociados a tormentas u otros sistemas meteorológicos. Su escala suele ser regional o local, y la altura de las olas, aunque peligrosa, es normalmente menor que en un gran tsunami tectónico.
- Marejada ciclónica o storm surge: es un aumento sostenido del nivel del mar provocado por el viento persistente y la baja presión de un ciclón (huracán, tifón, borrasca intensa). A diferencia del meteotsunami, la subida del agua es más lenta (horas) y no se manifiesta como una serie rápida de olas, sino como una “inundación marina” prolongada.
Tampoco hay que confundir el meteotsunami con el “mar de fondo”: trenes de olas largas generadas por temporales lejanos, que llegan de forma más regular a la costa.
¿Son peligrosos los meteotsunamis?
La mayor parte de los meteotsunamis documentados tienen alturas moderadas, del orden de decenas de centímetros a uno o dos metros. Sin embargo, al concentrarse en puertos estrechos o playas muy concurridas, pueden resultar peligrosos.
Los riesgos principales son:
- Arrastre súbito de personas en el agua o en la orilla por corrientes rápidas.
- Daños en embarcaciones amarradas, que golpean contra el muelle o se hunden al quedar varadas y volver a flotar en minutos.
- Inundaciones localizadas en infraestructuras portuarias, paseos marítimos y bajos comerciales.
Ha habido episodios con víctimas mortales en diferentes países, aunque menos espectaculares que los causados por tsunamis tectónicos. Por eso, algunos expertos consideran que el riesgo está subestimado, especialmente en zonas turísticas donde se concentra mucha gente en espacios reducidos junto al mar.
En cuanto a la influencia del cambio climático, los estudios apuntan a que un aumento en la frecuencia e intensidad de tormentas severas podría favorecer condiciones propicias para meteotsunamis, pero la relación aún se investiga y depende de cada región.
Detección, alerta y qué hacer si ocurre uno
Varias agencias meteorológicas y oceanográficas, como AEMET y Puertos del Estado en España o la NOAA en Estados Unidos, han empezado a integrar el riesgo de meteotsunami en sus sistemas de vigilancia costera.
Las herramientas clave son:
- Mareógrafos de alta frecuencia, que registran cambios de nivel de agua en tiempo real.
- Sensores de presión atmosférica y radares meteorológicos, que detectan líneas de tormenta y saltos de presión.
- Modelos numéricos, que simulan cómo responderá el mar ante una perturbación atmosférica concreta en bahías y puertos vulnerables.
Para la población general, las recomendaciones se parecen a las de otros fenómenos costeros extremos: si el mar se retira o sube de forma anómala en pocos minutos, si las corrientes en un puerto o canal se vuelven súbitamente muy intensas o si las autoridades emiten avisos de “rissaga” o meteotsunami, conviene:
- Alejarse de la línea de costa inmediata y de estructuras bajas.
- No permanecer en espigones, escolleras ni muelles flotantes.
- Evitar circular con vehículos por zonas inundables junto al mar.
Comprender qué es un meteotsunami —y en qué se diferencia de un tsunami clásico— no solo mejora la cultura científica: en puertos turísticos del Mediterráneo, el Adriático o la costa atlántica, puede ser la diferencia entre considerar una “subida rara de la marea” y reconocer una amenaza real, aunque breve, para personas e infraestructuras.