Una mandíbula de parántropo revela la gran diversidad de especies de homínidos en Etiopía

"Si queremos comprender nuestra propia trayectoria evolutiva como género y especie, necesitamos comprender los factores ambientales, ecológicos y competitivos que moldearon nuestra evolución", concluye.

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"Afar es probablemente el lugar del planeta con más documentación de la evolución humana porque aunque hoy es un lugar desértico, en el pasado fue rico en fauna y homininos", comenta a EFE el paleontólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC de Madrid, Antonio Rosas.

Algunos justificaban esta ausencia con el argumento de que "la especialización de los parántropos no encajaba con el ecosistema de la región" pero el hallazgo de este fósil demuestra que esta interpretación era errónea, destaca Rosas.

Para defender este punto de vista -añade Rosas- se basaba en la anatomía de los parántropos porque estos homínidos llamados "cascanueces" tenían una anatomía craneofacial muy singular, con grandes molares y mandíbulas muy desarrolladas, unas características que les llevaron a pensar que esta especie tenía un nicho alimentario muy especializado y reducido.

"A mí esta explicación siempre me ha parecido un poco pobre. El hecho de que aparezca ahora en ecosistemas más lluviosos y húmedos abre la posibilidad de que su nicho ecológico y su alimentación no fueran tan restrictivos", subraya Rosas.

Además, el hallazgo revela que los parántropos podían vivir en ecosistemas más lluviosos y húmedos y que, por tanto, su alimentación no era tan restrictiva como se había pensado.

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