Las naves de la ESA observan cómo golpea una 'supertormenta' solar a Marte

Redacción Ciencia, 5 mar (EFE).- Varias de las naves de la Agencia Espacial Europea (ESA) han observado cómo golpeaba a Marte una 'supertormenta' solar, que provocó un drástico aumento de electrones en dos capas distintas de la atmósfera hasta alcanzar las cantidades más grandes que se han observado hasta ahora.

En mayo de 2024 se produjo la mayor tormenta solar registrada en más de dos décadas, un episodio extremo de actividad del Sol que afectó tanto a la Tierra como a Marte.

En la Tierra provocó una intensa perturbación de la atmósfera superior y auroras visibles en latitudes inusualmente bajas, incluso en regiones como México, pero el impacto fue especialmente revelador en Marte, donde las sondas de la Agencia Espacial Europea (ESA) pudieron observar directamente sus efectos.

Los orbitadores 'Mars Express' y 'ExoMars Trace Gas Orbiter' se encontraban en ese momento en el lugar adecuado para registrar el fenómeno, y uno de los instrumentos a bordo del segundo midió una dosis de radiación equivalente a unos 200 días normales en solo 64 horas. Tras procesar y estudiar los datos, los investigadores han publicado hoy sus conclusiones en la revista Nature Communications.

Un estudio revela el impacto extraordinario de la tormenta en la atmósfera superior de Marte y cómo la avalancha de partículas energéticas procedentes del Sol inundó esa región del planeta con electrones, provocando el mayor aumento registrado hasta ahora.

Los científicos detectaron incrementos en dos capas atmosféricas situadas aproximadamente a 110 y 130 kilómetros de altitud; en la primera, la densidad de electrones aumentó alrededor de un 45 por ciento, mientras que en la segunda el incremento alcanzó un 278 por ciento.

Además de alterar la atmósfera marciana, la tormenta también afectó a las propias naves espaciales, ya que las partículas energéticas generaron errores informáticos temporales en ambos orbitadores, un fenómeno relativamente común durante episodios intensos de clima espacial, ha informado la ESA, que ha destacado que los sistemas de protección diseñados para resistir la radiación y corregir fallos permitieron que las sondas se recuperaran rápidamente sin consecuencias graves.

Para estudiar con precisión el impacto de la tormenta, los investigadores utilizaron una técnica llamada 'ocultación por radio', y una nave espacial transmite una señal de radio a otra mientras se oculta tras el horizonte del planeta, y al atravesar la atmósfera, la señal se curva o refracta según las propiedades de las distintas capas, lo que permite a los científicos analizar su estructura y densidad.

En este caso, Mars Express envió la señal al Trace Gas Orbiter, lo que permitió obtener información detallada sobre la respuesta de la atmósfera marciana al evento solar, y los datos se complementaron con observaciones de la misión 'MAVEN' de la Nasa.

Esta técnica se ha utilizado durante décadas para estudiar atmósferas planetarias, pero normalmente mediante señales enviadas desde una nave espacial a la Tierra, pero en los últimos años se ha empezado a aplicar entre dos orbitadores en Marte, lo que permite obtener mediciones más precisas y frecuentes.

El evento también puso de manifiesto las diferencias fundamentales entre la Tierra y Marte, ya que el primero posee un campo magnético global que actúa como escudo frente a muchas partículas procedentes del Sol, desviándolas hacia los polos, donde producen auroras.

Marte, en cambio, carece de un campo magnético global fuerte, por lo que su atmósfera queda mucho más expuesta a la radiación solar.

Comprender estos procesos forma parte del estudio del llamado 'clima espacial', que analiza cómo la actividad del Sol afecta a los planetas y a las infraestructuras tecnológicas.

En la Tierra, esas tormentas solares pueden dañar satélites, afectar a sistemas de navegación y comunicaciones, e incluso representar riesgos para los astronautas.

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