Un equipo de científicos de la Universidad de Salamanca (USAL), en España, descubrió -en un experimento con ratones- un ‘interruptor’ cerebral clave en el autismo y la esquizofrenia, un avance a nivel internacional para la comprensión de cómo se construye y madura el cerebro.
La ausencia o mal funcionamiento de esta proteína provoca “alteraciones estructurales y de conducta similares con las observadas en trastornos severos del neurodesarrollo como el autismo, la esquizofrenia y el síndrome de Rett”, concretó.
Lea más: Descubren proteína clave para la memoria: Munc13-1 y su relevancia clínica
En palabras del investigador, este estudio “sitúa a la proteína MSK1 como una nueva y potentísima diana terapéutica”, ya que el descubrimiento no solo ayuda a entender el origen biológico de estas condiciones, sino que abre la puerta al diseño de fármacos capaces de modular este interruptor para corregir los defectos neuronales".
Qué tecnologías se utilizaron para el estudio
La investigación desarrollada por Deogracias y su equipo de jóvenes científicos, con Natalia Varela Andrés y Carlos Hernández del Caño como coautores principales del artículo, se centró en el estriado, una región del cerebro profunda y fundamental para controlar tanto el movimiento como las interacciones sociales y el comportamiento repetitivo, y en la que la proteína MSK1 es especialmente abundante.
Utilizando tecnología de edición genética de vanguardia (CRISPR/Cas9), en colaboración con el Servicio de Transgénesis (integrado en la plataforma de apoyo a la investigación Nucleus de la USAL y especializado en la generación de ratones modificados genéticamente (OMGs)) el equipo generó un modelo de ratón que carecía de la proteína MSK1.
Los resultados obtenidos fueron drásticos: sin este interruptor, el volumen de la región cerebral disminuyó, las neuronas perdieron su complejidad estructural (menos ‘ramas’ para conectarse entre sí) y los sistemas de comunicación química, especialmente la dopamina, se desregularon por completo.
Lea más: Un fármaco anticonvulsivo abre nuevas puertas en la prevención del Alzhéimer
En el plano del comportamiento, los ratones sometidos a estudio mostraron alteraciones muy severas en su conducta social, desinterés por tareas básicas (como la construcción de nidos) y un incremento de comportamientos de tipo depresivo.
“Este trabajo revela que la proteína MSK1 es la pieza que conecta las señales de crecimiento externas con los programas genéticos que dictan cómo deben madurar las neuronas”, indicó el investigador.
Lea más: Nadar para vivir: el programa que salva a niños con autismo en Estados Unidos
Al demostrar que su ausencia reproduce los perfiles moleculares y de conducta de patologías humanas, los científicos de la USAL están señalando “un nuevo camino terapéutico” y, del mismo modo, debido a que el estriado es la zona afectada en enfermedades degenerativas como el Parkinson o el Huntington, los hallazgos podrían ser extrapolables para combatir también estas dolencias en el futuro.