Por ello, los autores recomiendan integrar la protección ambiental y la planificación urbana como herramientas esenciales para prevenir el suicidio.
El trabajo recuerda que cada año mueren más de 720.000 personas por suicidio en el mundo, lo que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud a desarrollar un Plan de Acción de Salud Mental para reducir este problema de salud pública global al menos un tercio entre 2013 y 2030.
El efecto de la exposición a factores ambientales sobre trastornos mentales como la depresión o la ansiedad ha sido ampliamente estudiado, pero su efecto sobre el riesgo de suicidio es menos conocido.
Para averiguarlo, los investigadores analizaron los datos existentes sobre la contaminación ambiental, la acústica, la lumínica e hídrica, y tuvieron en cuenta factores sociodemográficos como el sexo y los ingresos, que también podrían influir en el riesgo de muerte por suicidio y en las conductas suicidas.
Tras buscar exhaustivamente las bases de datos de investigación y en estudios publicados en inglés entre enero de 2010 y abril de 2024, los autores seleccionaron 45 estudios (38 sobre la contaminación ambiental, 3 acústica y uno lumínica), de los que 29 se sometieron a un metaanálisis y 16 a una revisión.
El limitado número de estudios impidió evaluar los efectos de la contaminación del agua y la luz.
Por último, el análisis halló asociaciones claras entre el riesgo de muerte por suicidio o pensamientos suicidas y los factores sociodemográficos.
También recuerdan que hay evidencias de que la contaminación acústica influye en algunos trastornos de salud mental como la ansiedad y la depresión y de que la exposición al ruido ambiental (como el tráfico nocturno o ferroviario) genera estrés crónico y altera el reloj biológico.
Aunque los investigadores reconocen diversas limitaciones en sus hallazgos, entre ellas el reducido número de estudios disponibles sobre cada resultado, concluyen que los resultados "ponen de manifiesto la importancia crucial de reconocer las exposiciones ambientales como factores de riesgo modificables en los esfuerzos de prevención del suicidio".
"La integración de la salud ambiental en las políticas de salud mental, mediante la colaboración intersectorial, las estrategias de reducción de la contaminación y las intervenciones de salud pública específicas, podría desempeñar un papel vital en la reducción del riesgo de suicidio y en la mejora del bienestar mental general de la población", escriben los autores.