La novela de género gótico se situa en Martinvast, Francia, 1788. A Simone Belladonna se le ha encomendado una misión, un encargo de la Biblioteca Real de París. Debe verificar la autenticidad de una primera edición de La Divina Comedia de Dante Alighieri, fechada en 1472, que madame d’Estaing ha recibido en herencia de su difunto marido.
Belladonna, un tasador y avezado “cazador de falsos” descubrirá, sin embargo, mucho más en los sótanos del castillo en los que la viuda atesora el libro. Allí se llevan a cabo prácticas libertinas; obscenas tertulias basadas en los nueve anillos del infierno de Dante cuyo objetivo es aún más oscuro: preparar una trampa a la reina María Antonieta y acabar de una vez y para siempre con la monarquía de los Borbones.
De la noche a la mañana, y en vísperas de la revolución que lo cambiaría todo, Belladonna se verá inmerso en una conspiración entre las más altas esferas de la política y la sociedad francesas, sin otra arma y defensa más que su ingenio y su coraje.
“Me llevó a esto simplemente saber que en toda crisis siempre hay una historia por contar”, expresó Sturlese a ABC Color.
El escritor argentino reflexionó que incluso todo lo que pasa ahora “son temas viejos”. “Préstamos, bonos, especulación, pujas de poder, conspiraciones, no inventamos nada en el siglo 21”, indicó, es por eso que en su obra “los guiños hacia la actualidad son constantes”, manifestó.
Expresó que en todas sus novelas “el telón histórico siempre está presente”, pero que se toma la licencia de “crear un personaje, hacerlo pasar por todo ese laberinto y que el lector vaya, con el pulso de la novela, divirtiéndose”.