“El secreto es que el trabajo te divierta”

Hombre destacado en los negocios, Ignacio Rivera Quintana conquista el mundo con la estrella que su bisabuelo, José María Rivera Corral, creó en 1906. Con su manera jovial y atenta, este empresario estuvo en nuestro país compartiendo lo que su familia hace en Galicia.

A partir de 2021, Ignacio Rivera Quintana es el presidente ejecutivo de Hermanos Rivera.
A partir de 2021, Ignacio Rivera Quintana es el presidente ejecutivo de Hermanos Rivera.Pedro Gonzalez

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Aunque no conoció a su bisabuelo, y tampoco a su abuelo, quien murió un año antes de que naciera, Ignacio Rivera Quintana lleva adelante la empresa familiar Hijos de Rivera, que es dueña de la cerveza Estrella Galicia. “En mi familia, los hombres se han marcado con tragedias. Mi padre murió cuando yo tenía 7 años así que tampoco lo conocí como me hubiese gustado. Mi hermano mayor era el que estaba en la compañía y se mató en un accidente de moto cuando yo tenía 20 años, por lo cual en mi casa ha habido mucho matriarcado, marcado por la figura de mi madre y mis hermanas mayores”, comenta.

Siendo muy joven, apenas salido de la universidad, Ignacio comenzó a involucrarse en los negocios de la familia teniendo a su cargo primero el Departamento de Marketing. “Eran unos inicios muy divertidos”, recuerda. “La verdad que con toda la ilusión de haber terminado la carrera en Madrid regresé a La Coruña y ahí empezamos a trabajar. Ahí solo vendíamos en una región de Galicia y comenzamos la expansión”, detalla.

Como miembro de la cuarta generación, Ignacio fue involucrándose cada vez más ocupando los puestos de director general y consejero delegado hasta convertirse en presidente ejecutivo de la compañía multinacional. “Estos últimos 11 años han sido de muchísima expansión. Pasamos de 100 millones de euros a mil millones. Nos hicimos la marca líder en el mercado español y ahora estamos en 70 países”, destaca.

Apostar por la intuición

A partir de 2021, Ignacio Rivera Quintana es el presidente ejecutivo de Hermanos Rivera. “El secreto es divertirte, que te siga apeteciendo levantarte, que tengas pasión, que te divierta el trabajo. El día que no me divierta –pues por dinero no lo hago–, que me deje de divertir, le daré al que le toque, pero por ahora me veo con mucha fuerza y ganas de trabajar”, afirma.

Con el espíritu curioso y apasionado por lo que hace, no teme a las equivocaciones a la hora de tomar decisiones: “Mi carácter es un poco de equivocarme en lo que hago, arrepentirme de lo que hago, pero nunca arrepentirme de lo que no hago, con lo que siempre acabo haciendo lo que mi intuición me dice. A veces me arrepiento y a veces no, pero nunca me arrepiento de no hacerlo. Eso sí, lo tengo que hacer”.

De sus primeros años en la empresa, lo que quizás echa de menos de esa época es cómo se celebraban las cosas: “Ahora tenemos unas agendas tan absurdas; a veces de tiempo, que perdemos ese contacto con las personas. Esos momentos de celebrar pequeños éxitos que -creo- es muy importante en las organizaciones”, recomienda.

Con expansión firme

El eje actual de la compañía cervecera se centra en la internacionalización. “Estamos en 70 nuevos mercados, con mucho foco en Sudamérica, Centroamérica y Norteamérica. También tenemos filiales en Shanghái, para el mercado chino, y después Europa, que siempre ha sido un mercado cercano comparado a América”, declara.

En la ciudad brasileña de Araraquara, São Paulo, Estrella Galicia tiene su segunda cocina cervecera, para la demanda regional. “Estar cerca de los clientes para nosotros es clave. Cuanto mejor les vaya a nuestros clientes, mejor nos va a nosotros”, es la consigna que ponen en práctica.

Esto fue lo que lo trajo a Paraguay, para conocer cómo su representante trabaja. “Hemos estado en La Caoba. Nos hemos quedado impresionados por el trabajo que están haciendo. Cómo entienden las marcas y lo diferente que queremos transmitir. Contar con un socio de la envergadura de La Caoba es maravilloso”, asegura.

En un mercado bastante competitivo, esta compañía cervecera trata de diferenciarse del resto. “Somos artesanos. Cocinamos en poquísimas cocinas, en España y en Brasil. Hemos sabido crecer con nuestra esencia”, resalta.

“Tardamos un mes en hacer la cerveza. Rotamos los activos menos, genera un costo mayor, pero nos gusta hacer ese producto a fuego lento que el consumidor valora. Queremos ser los más queridos y la gente valora la buena cerveza”, opina.

La cerveza es un momento

En ese afán, cuidan todos los detalles, como el hecho de que ellos plantan su propio lúpulo. “Cuidamos mucho el producto. Eso hace falta”, sostiene. “Siempre digo que nosotros no vendemos cerveza, sino momentos. La cerveza es un momento. Es una bebida que no se toma solo, sino generalmente lo tomas en grupo, con los amigos. Es para hablar, para compartir”, sostiene.

Aunque es un sector alegre el que representan, la pandemia les afectó de manera significativa. “Ha sido brutal psicológicamente para todos”, considera. “Para la gente mayor ha sido brutal, porque notaban que estaban perdiendo estos años y que cada vez te quedan menos. La gente cuando es consciente de eso es terrible. Para la gente joven universitaria esta época de pandemia, en la que se estuvo encerrado, así como el teletrabajo para los trabajadores, fue terrible. Para la gente joven –tengo seis hijos– y esta época de universidad con pandemia, digo que la mejor etapa de nuestra vida es la etapa universitaria, y que te encierren, y para los trabajadores también ha sido terrible todo esto del teletrabajo... Yo soy muy de ser presencial. Ojalá que volvamos a esa época física. Somos humanos y no podemos convertirnos en robots”, subraya.

Ignacio Rivera Quintana volvió a su país impresionado con el nuestro. “Paraguay ha sido un país divertido”, comenta. “Quedé impresionado con la gastronomía, los restaurantes. Es increíble, con un nivel altísimo. Volveré. Me ha encantado el país”, afirma con demostrada actitud y entusiasmo.

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