Arte en movimiento

A la hora de elegir una actividad extraescolar, los niños no siempre se inclinan por las más populares, como fútbol, básquet, tenis, natación o artes marciales. Hay algunos que optan por disciplinas musicales, como aprender un instrumento o la danza.

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El baile y el ballet son ejercicios muy recomendables para los niños, ya sea de forma espontánea o como deporte. Además es un ejercicio cuyo objetivo es contar una historia únicamente con el movimiento del cuerpo. “Bailar produce a los niños sensación de libertad”, comenta Nathalia Hermosilla, directora de su escuela de danza en Mariano Roque Alonso.

Explica que si el niño comienza a bailar y no se preocupa por separarse de los padres por un lapso de media hora o un poco más, no habría razón para esperar para que pueda ir a una academia. “El niño, a los dos años, puede estar preparado para inscribirse en clases de movimiento creativo, como baby ballet o predanza”, asegura.

Estas clases son divertidas, hacen que los niños se muevan al son de la música y ofrecen la oportunidad de comenzar a interactuar con otros niños. “Lo ideal sería que ingresen entre los tres y cuatro años, que es cuando el aparato locomotor de los niños puede asimilar e interiorizar con más facilidad y soltura los movimientos y técnicas de la danza”, refiere.

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Resalta que la danza clásica es la primordial, porque es la base para un mejor desarrollo en los demás tipos de baile, ya que ayuda a mejorar la técnica. La danza tiene como finalidad expresar movimientos corporales rítmicos que siguen un patrón, acompañados generalmente de música y que sirven como forma de comunicación. “Es una forma de mantener la esencia de cada pueblo, creencia, contar una historia, etc.”, afirma Hermosilla, quien está al frente de la academia desde hace cuatro años.

Por eso, cualquier tipo de danza es muy recomendable, ya sea ballet, danza folclórica o danzas urbanas; todos con beneficios muy positivos para la salud y el bienestar. Pero es fundamental que ellos quieran ir a las clases y no presionarlos. “Es muy importante que sea iniciativa de los niños, pero si los padres ven que les gusta el movimiento, la música, improvisar o ese goce por los aplausos, está claro que tienen una bailarina en la familia”, subraya.

Si el niño va a clases bajo presión, puede perder el interés por el baile y ya no divertirse bailando. Forzar a un niño a aprender algo que no le gusta podría tener consecuencias en el futuro. “Sin embargo, la mayoría de los niños necesita la aprobación de sus padres”, afirma.

En cuanto a qué habilidades les hace desarrollar, Hermosilla expresa que los niños que bailan suelen ser personas emprendedoras y ven la danza como una esperanza, un camino sano. “La danza es uno de los mejores estilos de vida; el más espiritual”, destaca. La diferencia con los deportes, en cuanto a beneficios, es que la danza es una obra de arte en movimiento.

Además, ayuda al niño mental y socialmente porque previene la depresión, estimula el desarrollo cerebral, y amplía la motricidad y elasticidad por los bailes que ensayan en cada visita a la academia. Pero para que una alumna pueda ingresar a clases de danza debe gozar de buena salud. “Debe presentar un certificado médico que autorice que está apta para realizar ejercicios físicos”. Aclara que estudiar danza no exige mucho gasto. Solo los básicos, como cuota, trajes y uniformes. “¡Después es solo cuestión de tener muchas ganas de bailar!”, enfatiza.

Beneficios de la danza

• Mejora su flexibilidad y salud. • Desarrolla una autoestima más positiva. • Le ayuda a socializar. • Desarrolla la sensibilidad de los pequeños, permitiendo que fluyan sus sentimientos con total libertad. • Relaja y libera adrenalina. • Estimula su creatividad e inteligencia.

mpalacios@abc.com.py • Fotos Gentileza.

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