Historia espeluznante

El espeluznante crimen familiar descubierto esta última semana en J. Augusto Saldívar, dos años después de que ocurriera, sin dudas pasó a ser uno de los sucesos más macabros relatados en el Paraguay. La protagonista principal de la historia se expone ahora a 30 años de cárcel, por matar a su marido, enterrarlo, desenterrarlo y después deshacerse de los huesos, presuntamente con la ayuda de sus hijos.

Junto con el caso de la supuesta “viuda negra” de la ciudad de San Antonio, a quien acusan de haber matado a sus dos últimos maridos para cobrar un seguro de vida, esta historia de crimen familiar también merece un espacio entre los sucesos más crueles ocurridos este año 2017.

En Paraguay, el marco penal establece penas de entre 5 años a 20 años de cárcel por homicidio doloso, pero en casos agravados, como en este, la sentencia podría ser de hasta 30 años de encierro.

El fiscal Nicasio Galeano es quien deberá analizar y juzgar la responsabilidad penal de la señora María Gloria Amarilla Arévalo, de 56 años de edad, detenida desde el miércoles último, luego de que confesara haber matado en noviembre del año 2015 a su esposo Ramón Alcaraz Aguiar, en aquel entonces de 51 años.

La mujer, quien atendía una despensa cerca de su casa y que también trabajaba como empleada doméstica, dijo que supuestamente la muerte de su esposo albañil ocurrió de manera accidental, al caerse y golpear la cabeza contra una piedra, durante una pelea que se habría iniciado porque el hombre llegó una vez más borracho y agresivo a la casa.

Hasta ahí, la mujer podría haber expuesto algunos atenuantes a su acción, en caso de contar con un buen abogado. 

Sin embargo, cuando pasó a relatar lo que hizo después tal vez ella misma ya se autocondenó, incluso antes de ser enjuiciada.

Los terribles detalles

La señora confirmó haber enterrado a su marido en una fosa común en el patio de la casa. Para despistar a todos, hasta hizo una huerta sobre la tumba clandestina de su marido.

Cuando los demás familiares del albañil Ramón Alcaraz Aguiar denunciaron la desaparición, la señora María Gloria contó que supuestamente su marido la dejó por otra mujer con quien huyó a la Argentina.

Para darle seguramente un corte definitivo a la historia, inventó que su esposo murió un tiempo después y hasta mencionó el cementerio en el que estaría enterrado el cuerpo.

Asimismo, hizo creer a todos que ella misma realizó gestiones ante la Secretaría de Repatriados, para recuperar los restos de su marido y darle una sepultura digna en Paraguay.

Pero como la mentira tiene patas cortas, la familia del señor reactivó la pesquisa hace tres meses y, al poco tiempo después, la red de engaños de la supuesta viuda quedó desbaratada.

El seguimiento

Agentes de la división Homicidios de Investigación de Delitos comenzaron a averiguar y descubrieron en la Dirección General de Migraciones que no había un registro de salida del país del señor desaparecido, en la época que dijo su señora. 

Después, nota mediante, la Secretaría de Repatriados también confirmó que la mujer nunca hizo trámites para recuperar el cuerpo del albañil, que supuestamente estaba enterrado en Argentina (ver facsímil).

¿Sus hijos también están implicados?

Ante la contundencia de las evidencias, la señora María Gloria Amarilla Arévalo finalmente admitió el crimen de su marido Ramón Alcaraz Aguiar y explicó que, tras el acecho de la Policía, había desenterrado los restos de su esposo y escondido los huesos en una bolsa de hule.

En todo momento, la señora dijo a la Policía que actuó sola, sin la complicidad de nadie, pero los investigadores igualmente arrestaron a los tres hijos de la mujer, Manuel Dejesús Amarilla (31), Francisco Ramón Alcaraz Amarilla (23) y Enrique Alcaraz Amarilla (20).

Manuel (quien no es hijo del fallecido) admitió a la Policía haber recogido los huesos de su padrastro y que los arrojó a un yuyal, siempre en la ciudad de J. Augusto Saldívar, a 27 kilómetros de Asunción, de donde finalmente fueron rescatados esos restos.

En cuanto a sus dos hermanos, hay sospechas de que también estaban al tanto del crimen y que encubrieron a su madre.

El fiscal Nicasio Galeano deberá decidir el destino procesal de todos los involucrados en esta espeluznante historia familiar.

El agravante en este caso de homicidio, jurídicamente, es que la autora confesa y los presuntos cómplices son parientes directos de la víctima, además de la reprochable conducta de haber ocultado el cuerpo por tanto tiempo.

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