Sueños lúcidos ¿Podemos controlar lo que soñamos?

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El control de los sueños es una habilidad buscada por muchos, y hay otros que lo hacen sin mucho esfuerzo e incluso sin buscar hacerlo. Cuando en mitad de un sueño, nos percatamos que todo es parte de una fantasía, automáticamente podemos evocar imágenes y desarrollar la historia que nos plazca, viajar por todo un mundo a explorar teniendo como único límite a la imaginación.

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Los sueños lúcidos consisten entonces en tomar consciencia del sueño durante el desarrollo del mismo, podemos ejercer nuestra voluntad como si estuviéramos despiertos, con la diferencia de que no existen las leyes de la física o de la lógica.

César ha experimentado este fenómeno en un sueño en donde se veía en el colegio, en su sueño estaba simplemente en el patio de la institución, cuando de repente se percató que todo eso era un sueño. Aún sin saber bien lo que estaba pasando aprovechó la experiencia para explorar las posibilidades del inconsciente, empezó a volar, se trasportó a escenarios espaciales y referentes a películas que son de su gusto.

Aquella no fue la primera vez que tuvo esa experiencia pero para él resultada ser una molestia, no se sentía descansado y a la larga, la exploración de los sueños resultó ser agotadora. Finalmente descubrió que si no hacía absolutamente nada al tomar consciencia del sueño, al rato despertaba del mismo, así que aplicó la técnica varias veces y poco a poco dejó de tenerlos.

La utilidad de estos sueños es discutida, algunos creen que ayuda a fomentar la creatividad a niveles bastante elevados y que incluso eleva la habilidad cognitiva, pero no existen estudios concluyentes que afirmen que es así, a pesar de que su estudio ha sido desarrollado bastante por profesionales neurólogos y hasta hoy día se investiga hasta el punto de estimular estos sueños mediante corrientes eléctricas en el cerebro del durmiente.

En mi tendencia psicoanalítica le encuentro mayor contenido de valor a la serie de imágenes soñadas que son producto del propio inconsciente, que otras que son creadas a voluntad del soñador. Si dejamos que los elementos soñados surjan con libertad de lo más profundo de la mente y aprendemos a comprender el significado de esos mensajes, podemos tomar acciones basados en aquello que ya sabemos, pero que no expresamos en estado de vigilia.

Pero si somos del grupo de personas que buscan experimentar un sueño lúcido, existen algunas recomendaciones para poder acceder a ellos. Un ejercicio muy utilizado es cuestionarse constantemente si estamos soñando o no, esto debemos hacerlo varias veces durante el día de manera constante, la finalidad es acostumbrar al cerebro a realizar ese cuestionamiento y eventualmente lo haremos mientras soñamos y en ese momento seremos conscientes de que estamos en un sueño.

La repetición constante de que despertaremos en el sueño también puede ayudarnos a conseguirlo, debemos dormir con ese pensamiento fijado en la cabeza, todas las noches. Llevar un registro de sueños también colabora para reconocer los patrones de nuestros sueños y poder identificarlos estando dormidos, con la consecuente consciencia del mismo.

El valor terapéutico del significado de los sueños radica en dejar que el inconsciente nos hable mediante las imágenes que surgen, identificar los elementos y lo que simbolizan para nosotros. Los sueños lúcidos bien pueden tener efectos beneficiosos o ser solo una experiencia divertida, pero desde el momento que aprendemos a modificar todo a voluntad el trabajo de su interpretación carece de sentido.

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