AI exige a Etiopía investigar una masacre de más de 400 personas

Adís Abeba, 21 jul (EFE).- La ONG Amnistía Internacional (AI) exigió este jueves a las autoridades de Etiopía una "investigación imparcial" sobre el "asesinato sumario" de más de 400 personas de la etnia amhara, casi todas mujeres y niños, en la región de Oromía (oeste) el pasado 18 de junio.

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"Las autoridades etíopes no deben escatimar esfuerzos para garantizar que los autores de estos asesinatos sean llevados ante la justicia", señaló en un comunicado el director de AI para África Oriental y Meridional, Deprose Muchena.

Según Muchena, esos "horribles asesinatos" revelaron "un total desprecio de sus perpetradores por las vidas humanas".

Los testigos entrevistados por AI, así como el Gobierno federal etíope, atribuyeron la masacre a los rebeldes del Ejército de Liberación de Oromo (OLA), un extremo que este grupo ha negado.

El ataque empezó a alrededor de las 09.00 hora local (06.00 GMT) en las aldeas de Tole Kebele, después de que muchos adultos abandonaran sus hogares para trabajar en sus cultivos u ocuparse de otras labores, indicaron a AI testigos de los asesinatos y familiares de las víctimas.

Por eso, casi todas las personas que permanecían en sus casas eran madres y niños.

"Todos los testigos a los que entrevistó AI dijeron que perdieron a varios familiares durante esta masacre, la mayoría mujeres y niños", indicó la organización pro derechos humanos.

"Mataron a 42 personas en un único lugar. Sólo había un hombre adulto entre ellos. El resto eran mujeres y niños. Encontramos sus cadáveres apilados en un lugar. Entre los muertos también había recién nacidos", dijo Hussein (nombre ficticio para proteger su identidad) a AI.

Hussein, de 64 años, pudo identificar a 22 de sus hijos y nietos entre esos cadáveres.

Los testigos acusaron al OLA de esta matanza porque los atacantes llevaban "su característico pelo largo trenzado" y sus uniformes de camuflaje militar, y además hablaban entre ellos el idioma oromo.

Además de las matanzas, los atacantes también quemaron numerosas casas y robaron ganado, dinero en efectivo y cereales.

Sin embargo, las fuerzas de seguridad gubernamentales no intervinieron en el lugar del ataque hasta que transcurrieron cinco horas, a pesar de que los residentes informaron de inmediato a los funcionarios regionales, indicaron a AI algunos testigos.

"La costumbre de impunidad generalizada en Etiopía está impulsando ciclos de violencia", lamentó Muchena, que recomendó que el Gobierno etíope dé acceso al lugar del incidente a los expertos e investigadores de la Comisión Internacional de Expertos en Derechos Humanos del Consejo de Seguridad de la ONU.

Además de esta masacre, el pasado 4 de julio al menos 320 personas murieron en otro ataque atribuido a los rebeldes del OLA en la localidad de Kelem Welega, también en la región de Oromía, confirmó a Efe un residente de la zona que observó la matanza.

El autodenominado OLA se escindió del Frente de Liberación Oromo (OLF) después de que ese partido -que busca la autodeterminación del pueblo oromo, históricamente marginado- dejase las armas para participar en la política nacional a invitación del primer ministro Abiy Ahmed en 2018, cuando este llegó al poder.

Desde entonces, el grupo rebelde, catalogado en 2020 como grupo terrorista por el Ejecutivo etíope, ha establecido en la región de Oromía su base de sus operaciones.

En la actualidad, el Ejército federal tiene en curso una operación especial para terminar con el OLA y ha matado a más de un millar de rebeldes durante los últimos meses, según señaló Abiy durante una intervención en el Parlamento a mediados del pasado junio.

Además de la violencia intercomunitaria, el país atraviesa un momento convulso por la guerra que libran desde noviembre de 2020 los rebeldes de la norteña región de Tigré y el Gobierno federal.

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