La BEAU llevó al Instituto Cervantes de Nueva York una exposición fotográfica y de video del artista Jordi Bernardó sobre los 20 proyectos ganadores de esta última edición, caracterizados por su escala pequeña o mediana y por una arquitectura de proximidad que utiliza materiales de la zona y tecnología local.
Uno de los codirectores del certamen, Oscar Ares, señaló que las obras reflejan un "proceso en el que el hombre vuelve a ser el epicentro de la arquitectura", que comenzó hace tiempo pero sobre el que se está "reflexionando más a partir de lo que nos ha pasado".
Ares consideró que la pandemia ha establecido un cambio "difícil de revertir" y ha llevado a los ciudadanos a redescubrir el espacio, a darse cuenta de que necesitan "respirar" y a "pensar en el lugar al que pertenecemos", lo que incluso ha hecho atractivas para la vivienda áreas despobladas.
En ese sentido, otra de las directoras, Anna Bach, señaló que la arquitectura y el urbanismo evolucionan lentamente y que esa tendencia probablemente se refleje en los proyectos que ahora están en marcha y que se muestren en la próxima edición, dentro de dos años.
Bach destacó también respecto a esa evolución que la austeridad ha marcado la manera de hacer arquitectura en el país desde la crisis de 2008 y que ahora se afianzan conceptos como la sostenibilidad, la artesanía y la tradición.
Por su parte, el director general de Agenda Urbana y Arquitectura, Iñaqui Carnicero, coincidió en el que la pandemia o la guerra por la invasión de Rusia a Ucrania están contribuyendo a la "transformación" de las ciudades junto a retos como el cambio climático o la desigualdad, y transmitió que el Gobierno quiere "acercar la arquitectura a la sociedad"
"Pensamos que durante mucho tiempo la arquitectura ha fallado, se ha centrado en el objeto y en un discurso autoreferenciado y se ha olvidado de los problemas de la sociedad", explica el funcionario.
La exposición presentada en el Cervantes está compuesta de diez carteles situados en el patio interior de la institución que se despliegan como un acordeón y que contraponen la imagen del proyecto con su entorno, y en una sala interior hay veinte videos, uno por cada obra, que dan una visión panorámica.