Exgobernador de EEUU Martin O'Malley: "la pena de muerte no funciona"

Macarena Soto Madrid, 11 oct (EFE).- El exgobernador del estado estadounidense de Maryland Martin O'Malley lideró la abolición de la pena de muerte en ese estado en 2013 y tras el proceso tiene claro que esta práctica "no funciona" para reducir los índices de criminalidad.

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En una entrevista con EFE por su participación en un coloquio sobre la pena capital celebrado en la Casa de América de Madrid, O'Malley aboga por que más estados de su país caminen hacia la abolición para que el Gobierno Federal pueda "tenerlo más fácil" en esa vía.

"Necesitamos más estados en la vanguardia para poner a disposición al Estado", explica al tiempo que recuerda que actualmente existe "una moratoria federal" por la que se han detenido las ejecuciones.

El pasado año, con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la Casa Blanca se aplicó una moratoria sobre las ejecuciones federales por su "arbitrariedad" e "impacto desproporcionado en las personas de color", un cambio drástico respecto a la administración del republicano Donald Trump, que alcanzó un récord de penas de muerte.

A día de hoy, 23 de los 50 estados del país han abolido esta práctica y otros tres tienen también una moratoria estatal.

"Tenemos una moratoria federal y un partido mayoritario (el Demócrata) que durante los dos últimos ciclos electorales ha hecho una declaración para abolirla, pero necesitamos algunos estados más" con esa postura, indica.

O'Malley insiste en que esta práctica, abolida en 108 países del mundo, no funciona para reducir los ratios de criminalidad, pero se muestra compresivo con los ciudadanos que creen en ella.

"Hay mucha gente en mi país que cree, contra la evidencia, que la pena de muerte desalienta los crímenes violentos, tenemos un gran nivel de violencia, no solo tiroteos masivos sino también individuales que raramente salen en los periódicos, pero suceden un día tras otro", explica.

"Cuando tienes esos niveles de violencia, la gente busca ayuda en cualquier sitio y confía en cualquier cosa", asume.

ESTADOS UNIDOS, EN "COMPAÑÍA" DE "IRÁN, IRAK O ARABIA SAUDÍ"

El exgobernador, actual miembro de la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, reconoce que le produce "tristeza" saber que su país está "en compañía" de países como "Irán, Irak, Yemen, Arabia Saudí, Corea del Norte o China", en el grupo de los líderes en ejecuciones.

"Me pone triste escucharme decir que la mayoría de las ejecuciones del mundo son llevadas a cabo por estos países y por Estados Unidos, los niños y jóvenes de nuestro país no merecen estar en esa compañía", considera.

Actualmente, Estados Unidos es el único país de América que practica ejecuciones, pese a que países como Cuba, Guyana o Bahamas la siguen manteniendo en sus códigos penales sin llevarlas a cabo desde hace más de dos décadas.

"No somos el único país que tienen la pena de muerte, pero en los demás no vemos ejecuciones", pese a ello, cree que hay "motivos de esperanza" para "examinar las leyes" y los "castigos", "especialmente donde pueden ser desproporcionadamente duros hacia la gente negra y pobre".

Y es que O'Malley tiene claro que estos grupos de la sociedad son "discriminados" por el sistema judicial y acaban teniendo muchas más opciones de terminar en el corredor de la muerte que otras personas.

La pena de muerte "se aplica de manera desproporcionada cuando uno de los factores es, no solo la raza del acusado, sino la de la víctima, hay una tendencia a aplicarla a gente de color y pobre, sobre todo si la víctima es blanca".

MOTIVOS PARA LA ESPERANZA

El exgobernador asegura que hay "motivos para la esperanza" al ver a la gente joven que se "preocupa por el planeta y los Derechos Humanos".

"Soy optimista, mucho, porque he pasado mucho tiempo con gente joven y hay una conciencia creciente sobre la salud de nuestro planeta, los Derechos Humanos y la dignidad en la justicia y cómo deberíamos ser tratados de la misma manera ante la ley", analiza.

O'Malley sabe bien que las leyes y las conciencias pueden cambiarse.

A su administración en el estado de Maryland le costó tres intentos abolir la pena de muerte porque estaba "muy arraigado" en la sociedad y en los partidos políticos.

"Sabemos qué funciona, qué cosas reducen la violencia y la pena de muerte no la reduce, es difícil usar ese argumento hoy en día, es una bandera que no ondea a nuestra favor, necesitamos hacerlo mejor como país", reconoce.

Con todo ello, pide un debate "abierto y calmado" porque las discusiones "acaloradas" no son "productivas": "hay que escuchar a todo el mundo, pensar y hablar para cambiar algunas mentes porque ese sistema está roto y es injusto".

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