"No se puede ir adelante sin el cumplimiento de los acuerdos previamente logrados, y eso es de importancia crucial para nosotros", declaró Vucic tras el acuerdo logrado anoche sobre el contencioso de las matrículas de coches.
"Cuando se forme la Asociación de los Municipios Serbios pasaremos a otro asunto", dijo el presidente serbio, en referencia a la autonomía pactada en 2013 para la población serbia de Kosovo, que sin embargo no se ha puesto en práctica hasta hoy.
El presidente serbio, un nacionalista populista con tendencias autoritarias, indicó que los serbios de Kosovo "están hartos de las intimidaciones, chantajes y maltratos" de Pristina.
Al mismo tiempo criticó las presiones de la comunidad internacional.
Según lo acordado y anunciado por Bruselas, tras varios días de tensiones y bajo presiones de EEUU y de la UE, Serbia dejará de emitir matrículas con denominaciones de ciudades de Kosovo.
Pristina, por su parte, eliminará su ultimátum y multas a los serbokosovares si no sustituyen esas matrículas serbias por las kosovares.
Vucic explicó que quienes ya tienen placas serbias, podrán usarlas hasta una solución definitiva de la disputa, y señaló que se trata de unas 9.000 personas.
Bruselas invitará en los próximos días a las partes para discutir los próximos pasos de la negociación.
Serbia no reconoce la independencia que su antigua provincia, de mayoría albanesa, proclamó en 2008, y que ha sido apoyada por la mayor parte de los países occidentales, aunque no por todos los países de la UE, como España, Rumanía o Grecia.
Tampoco reconocen la independencia de Kosovo grandes potencias como China, Rusia o India.