“Las investigaciones de los servicios de inteligencia de la Guardia Revolucionaria muestran que unos 20 países estuvieron implicados en los disturbios”, dijo el jefe de espionaje de ese cuerpo de élite iraní, Mohamed Kazemi, según recogen medios iraníes este martes.
La fuente indicó que Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Canadá, Bélgica, Italia, Israel, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, Austria, Albania, Australia, Islandia, Kosovo, Noruega, Bahrein y Nueva Zelanda estuvieron implicados en las protestas.
Diplomáticos de la embajada francesa en Teherán recopilaban e intercambiaban información con otras legaciones para promover las protestas, según el jefe de Inteligencia de la Guardia Revolucionaria.
Además, Estados Unidos e Israel trataron de crear un fondo económico para apoyar la revuelta, que durante meses llenó las calles del país pidiendo el fin de la República Islámica, indicó Kazemi.
“Tras la llegada al poder de la Administración de (el presidente estadounidense) Biden, los estadounidenses llegaron a la conclusión de que se enfrentaban a derrotas en la escena internacional, y el motivo por ello eran las acciones de Irán y del líder supremo”, dijo Kazemi.
Por ello, promovieron las protestas “para contener y militar a la República Islámica”, según la versión del militar.
Amini murió el 16 de septiembre tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico y en su entierro un día después comenzaron las protestas que sacudieron el país durante meses.
Su muerte generó fuertes protestas en todo el país en las que se pedía el fin de la República Islámica, protagonizadas sobre todo por jóvenes y mujeres al grito de "mujer, vida, libertad" y que han desaparecido tras una fuerte represión estatal que ha causado 500 muertes.
Al menos siete personas han sido ahorcadas por participar en las protestas, una de ellas en público.