"Me gustaría recordar a los que buscan hacernos daño: Todas las opciones están abiertas. Luchamos contra el terrorismo con todas nuestras fuerzas y lo venceremos", alertó anoche el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, después de que cuatro colonos israelíes murieran ayer en un ataque palestino cerca del asentamiento de Eli, al norte de Cisjordania.
"Los que nos han atacado están en la tumba o en la cárcel, y así será aquí", añadió Netanyahu, quien juró venganza por cada muerte israelí y prometió "rendir cuentas con cada asesino" antes de mantener una reunión con el estamento de seguridad en la sede del comando central del Ejército israelí para valorar los pasos a seguir.
Dos miembros del brazo armado del movimiento islamista palestino Hamás -grupo que ha ganado mucha fuerza militar e influencia en Cisjordania en el último año-, Muhanad Shehadeh, de 24 años, y Jaled Sabah, de 25, abrieron fuego contra los comensales de un restaurante en una gasolinera adyacente al asentamiento de Eli, matando a cuatro colonos israelíes, dos de ellos menores, e hiriendo a otros cuatro.
Uno de los heridos es Morel Nikel, un guarda de seguridad privado de Eli que mató en la escena a Shehadeh, mientras que Sabah huyó en un automóvil robado de la estación de servicio y fue asesinado unas dos horas después por fuerzas especiales cuando lo encontraron en la ciudad palestina de Tubas.
MÁS BATALLONES
El Ejército israelí, que reforzará su presencia en Cisjordania ocupada con nuevos batallones ante la "situación de seguridad", comenzó esta mañana los preparativos para demoler las viviendas familiares de los dos "terroristas" de Hamás en el pueblo de Urif, una práctica de castigo colectivo habitual por parte de Israel -ampliamente condenada por la comunidad internacional- pero que normalmente toma varios meses.
"Alabamos la heroica operación, que es la respuesta natural a la masacre de Yenín y los maliciosos planes de la ocupación de dividir la sagrada mezquita de Al Aqsa para judeizarla", declaró Hamás tras el ataque en un comunicado en el que también se referían a los sucesos del lunes en Yenín, bastión del movimiento miliciano palestino y foco de cruentos enfrentamientos con tropas israelíes desde hace un año y medio.
El Ejército israelí acudió a esa ciudad en el extremo norte de Cisjordania, en una "operación de rutina" para detener a sospechosos, pero se encontró con una respuesta inesperada por parte del Batallón de Yenín -que aglutina a todas las milicias palestinas de la zona de todas las ideologías- que derivó en más de nueve horas de intensos combates.
Con la muerte esta madrugada de una adolescente palestina de 15 años, por la grave herida sufrida en la cabeza cuando una bala entró en su casa, el saldo de muertos en esos enfrentamientos en Yenín se elevó a siete palestinos -al menos cuatro de ellos milicianos reivindicados por la Yihad Islámica-, y 90 heridos.
Además, ocho uniformados israelíes resultaron heridos en los enfrentamientos, como resultado de una bomba colocada al borde de la carretera que detonó cuando pasaba un vehículo del Ejército, que recurrió por primera vez en desde 2005 en Cisjordania a helicópteros de combate para atacar desde el aire
MAYOR PICO DE VIOLENCIA DESDE LA SEGUNDA INTIFADA
Cisjordania ocupada vive su mayor pico de violencia desde la Segunda Intifada (2000-05), con 136 palestinos muertos en lo que va de año, muchos milicianos pero también civiles -incluyendo 23 menores-, y la mayoría en enfrentamientos armados con tropas israelíes, que han intensificado sus redadas en la zona.
En paralelo, la zona ha visto la proliferación de nuevos grupos armados palestinos, del número de ataques de éstos contra israelíes, así como de las agresiones de colonos. De lado israelí, han muerto 25 personas, la mayoría colonos y cinco de ellos menores, víctimas de ataques palestinos.
Ante esta situación crecen las voces dentro del Gobierno israelí, el más derechista de la historia de Israel integrado por partidos ultranacionalistas y ultraortodoxos, para endurecer la estrategia frente a los palestinos e incluso para emprender una amplia operación militar en Cisjordania para "acabar con el terrorismo".
"Ha llegado el momento de lanzar una campaña militar", afirmó ayer desde el mismo lugar del ataque en Eli, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, colono conocido por su retórica antiárabe.
El ministro extremista reclamó "volver a los asesinatos selectivos desde el aire, derribar edificios, colocar barricadas, expulsar a los terroristas y terminar de aprobar la ley para la pena de muerte"-
El también ministro Bezalel Smotrich dijo que "ha llegado el momento de una operación más amplia para erradicar los nidos de terrorismo en el norte de Samaria (norte de Cisjordania) y restaurar la disuasión y la seguridad".
Nadie del Gobierno israelí ha condenado la nueva agresión de hordas de colonos anoche en la ciudad palestina Huwara y aldeas colindantes, que dejó 34 palestinos heridos y al menos 140 coches quemados, además de campos arrasados por incendios y casas dañadas por piedras, como represalia al ataque en Eli.