En un comunicado difundido este lunes, la CMA acusó al Ejercito maliense, que calificó de "terrorista", de haber optado "definitivamente y deliberadamente por una escalada hacia unas hostilidades con consecuencias desastrosas".
Afirmó que ha sido "conciliadora, consensual y paciente" durante ocho años para aplicar el acuerdo de paz, pero que se ha encontrado con "tergiversaciones multiformes" por parte de la junta militar, que se hizo con el poder después del golpe de Estado de agosto de 2020.
La CMA denunció que el Ejército, apoyado por los mercenarios de la empresa rusa Wagner, lanzaron una "operación de recuperación forzada", el pasado 13 de este mes, de la antigua base de la misión de la ONU en Mali, Minusma, en la localidad norteña de Ber, que era un bastión importante de la CMA desde el cese el fuego de 2014.
Según la CMA, más de 17 personas civiles han sido detenidas en Ber, torturadas y algunas desaparecidas o ejecutadas.
Además, acusó al Ejército y a la milicia rusa de saquear las tiendas y las pertenencias personales de los habitantes, así como de bombardear este lunes el pueblo de Anefis, en la región norteña de Kidal, para "aterrorizar" a la población, y a una posición de la CMA sin causar víctimas.
Hoy mismo, el Ejército maliense anunció en un comunicado haber lanzado bombardeos aéreos contra posiciones de "grupos armados terroristas" en Anefis cuando se preparaban para atacar a las fuerzas gubernamentales.
Indicó que estas ofensivas de la aviación militar causaron la muerte de "varios combatientes terroristas" y la destrucción de cuatro de sus vehículos.
El norte de Mali o el Azawad es testigo en las últimas semanas de la reanudación de la tensión entre el Ejército maliense y los exrebeldes norteños después del comienzo de la retirada de la Minusma, que fue a petición de la junta militar a pesar de ser el único mecanismo que vigila el alto el fuego.
La Minusma ha cerrado ya cuatro bases en las zonas más remotas del país, según un calendario que prevé que el 30 de septiembre solo queden abiertas tres bases -Bamako, Tombuctú y Gao- que tienen que estar cerradas antes del 31 de diciembre, según el acuerdo entre la ONU y el Gobierno maliense.