"Llegaron ayer y volvieron a Birmania tras completar el trabajo del día. Hoy han vuelto, y esperamos que sean capaces de finalizar sus tareas" este miércoles, dijo a EFE el comisionado de Ayuda y Repatriación de Refugiados de Bangladesh, Mizanur Rahman.
Según la fuente, los oficiales birmanos se encuentran en el país para verificar los datos de familiares de unos 3.000 rohinyás seleccionados anteriormente para una posible repatriación, seis años después del inicio de unas sanguinarias operaciones militares que causaron el éxodo de casi 774.000 miembros de esta discriminada minoría.
Las autoridades bangladesíes anunciaron este año de la puesta en marcha de un proyecto piloto de repatriación de 1.176 refugiados rohinyás con la ayuda de China, tras dos intentos infructuosos de repatriación en los últimos seis años.
Otros dos proyectos similares, cada uno con un millar de miembros de esta comunidad mayoritariamente musulmana, han sido añadidos al plan inicial.
"Las autoridades de Birmania ya han verificado a estas personas, y los oficiales han llegado ahora para verificar a los miembros de sus familias extendidas, como las mujeres de aquellos que han contraído matrimonio recientemente o los recién nacidos", dijo Rahman.
Sin embargo, este proceso de repatriación todavía está rodeado de incertidumbre y no cuenta con una fecha concreta para su inicio, ni con el visto bueno de parte de la población rohinyá.
“Queremos volver a Birmania, pero no veo una oportunidad para hacerlo pronto. Los oficiales que han llegado este tiempo no pueden darnos un mensaje claro de a dónde nos van a llevar o cómo van a asegurar nuestra seguridad”, dijo a EFE el director ejecutivo de la Asociación de Jóvenes Rohinyá, Khin Maung.
Bangladesh acoge cerca de un millón de refugiados rohinyás huidos de la vecina Birmania. Entre ellos, unos 774.000 que escaparon al país durante la ola de violencia del Ejército birmano en 2017, una operación que la ONU calificó de limpieza étnica y posible genocidio.