El consejero delegado de la cervecera danesa Carlsberg, Jacob Aarup-Andersen, acusó el año pasado al Gobierno ruso de "robarle" su negocio y señaló que no pudo llegar a un acuerdo sobre su venta tras asumir el Estado el control de sus activos en el país.
"No hay duda de que nos han robado nuestro negocio en Rusia y no les vamos a ayudar a que parezca legítimo, así de simple es", dijo Aarup-Andersen con motivo de la presentación del balance de Carlsberg en los nueve primeros meses de 2023.
Carlsberg anunció a finales de junio del año pasado la venta de su filial Báltika, sin revelar el comprador, a expensas de que el Gobierno ruso autorizase la operación.
Sin embargo, la venta no llegó a efectuarse debido a que un mes después Putin firmó un decreto por el que traspasó provisionalmente los activos de Baltika a Goskomimuschestvo, la Agencia Federal rusa de Gestión de la Propiedad Estatal.
Báltika tiene ocho fábricas en Rusia, donde se producen más de 50 variedades de cerveza, y cuenta con 8.400 empleados.
El cierre de su negocio en Rusia costó a la cervecera danesa 9.500 millones de coronas (1.273 millones de euros) en concepto de deterioro de activos.